El Comercio

Rozaes, capital de los figos

Eva y María Antonia Solares, con la pequeña Adelaida, en el interior de un molino.
Eva y María Antonia Solares, con la pequeña Adelaida, en el interior de un molino. / A. G.-O.
  • La feria contará con una treintena de puestos y el fruto, que se recoge el mismo domingo, se venderá a tres euros el kilo

Domingo, aire libre y tiempo en familia. La feria de los figos de Rozaes se ha convertido en todo un referente. Los productos de primera calidad que se llevan a este encuentro han logrado que, en tan solo tres años, esta iniciativa vecinal haya cogido fuerza. Este domingo, a partir de las diez de la mañana, esta localidad maliaya volverá a acoger esta cita, que contó con el apoyo del público desde su primera edición.

La feria incluye más propuestas, aparte de poder hacerse con unos figos. Entre ellas, una ruta en bicicleta hasta dos molinos que ese día abrirán sus puertas y funcionarán a pleno rendimiento para mostrar su funcionamiento.

Estas instalaciones guardan el encanto de otra época: el río fluyendo para mover la maquinaria y el olor a maíz recién molido. En su interior, los visitantes podrán aprender cómo trabajaba el molinero o para qué sirve una maquila. Todo un viaje a la tradición que los organizadores confían en que resulte un éxito de asistencia.

Uno de estos molinos, además, se encuentra en funcionamiento desde hace días para proporcionar el maíz que se utilizara en los tortos. Este último es otro de los productos estrella de la feria en Rozaes: con mermelada, con queso azul o el denominado 'figueru'. Todos ellos recetas originales de Rozaes.

Nuevas recetas

Las cocinas no dan abasto para poder llegar a tiempo al domingo. A los tortos hay que sumarles las distintas confituras y mermeladas que los vecinos pondrán a la venta durante la feria: de limón, manzana, figos y naranja, entre otros. «Intentamos añadir recetas nuevas cada año. Vamos probando y experimentando a ver lo que sale», explica Eva Solares, de la Asociación de Vecinos de Rozaes, colectivo encargado de la organización de este encuentro.

En esta edición, la feria contará con una treintena de puestos, cinco de ellos de los propios vecinos. Y uno estará exclusivamente dedicado a los figos, que se venderán a tres euros el kilo. El mismo domingo, en cuanto amanezca, varios voluntarios saldrán a recoger los figos para llevarlos directamente a los puestos. «Si los coges unos días antes, acaban poniéndose malos», explica María Antonia Solares, miembro de la asociación.

Otra de las actividades más llamativas es la de poder ver cómo mayan la manzana para elaborar sidra dulce que después será repartida entre los asistentes. «Para el año que viene queremos añadir un llagar a las visitas», avanza Eva Solares. El primer año en el que se celebró esta feria, la masiva afluencia de público provocó el colapso de las carreteras de acceso a la localidad.

Para evitar que se repita esa situación, desde el año pasado cuentan con un amplio aparcamiento. «Nosotras no nos enteramos porque estábamos muy liadas, pero creo que fue algo impresionante», indican Eva y María Antonia.