El Comercio

Circuito canino en el parque de la calle Piñole de Salinas.
Circuito canino en el parque de la calle Piñole de Salinas. / MARIETA

Los propietarios de perros reclaman un censo municipal

  • Piden tener controlado el número de animales en el concejo para poder realizar peticiones al Ayuntamiento basándose en las zonas más pobladas

Los propietarios de perros del concejo de Castrillón reclaman la creación de un censo en el Ayuntamiento de Castrillón con el fin de poder conocer realmente cuántos animales hay en el concejo. Esta medida, que pasaría por ser gratuita para los dueños de mascotas, no como el chip obligatorio que exige el Principado, ayudaría al colectivo a la hora de realizar peticiones al Consistorio.

«Es una buena medida para ser conscientes realmente de cuantos somos, tanto para nosotros como colectivo como para el Ayuntamiento que podría gestionar mejor sus recursos. Además, así podríamos acudir a ellos para que nos hagan llegar las informaciones importantes como fumigaciones, enfermedades detectadas o focos de infección por garrapatas, entre otras cosas», explicaron desde la plataforma Perros de Castrillón.

Hasta ahora el Ayuntamiento ha abierto la playa de Bayas a los perros durante todo el año y construido en el parque de la calle Piñole de Salinas un circuito canino de agility. «Al tener un censo se podría saber en las zonas en las que hay más animales y así centralizar en ellas los recursos del Ayuntamiento. Se tendría un control claro de las necesidades locales basado en el número de perros por habitante», apuntaron desde la asociación.

La plataforma recalca que este censo ya existe en otros consistorios asturianos como el de Gijón. «Hasta ahora el único indicativo que se tiene es el de los chips pero van a una base de datos regional, de la que el Ayuntamiento no tiene constancia según nos han dicho. De esta manera estaría todo más controlado y no supondría un perjuicio para nadie, todo lo contrario».

Los dueños de perros continúan a su vez con la recogida de firmas para pedir una zona habilitada para ellos en las playas de San Juan o Salinas o bien un horario nocturno durante el verano que les permitiera entrar durante todo el año a los arenales.