El Comercio

El albergue de Argüero, un segundo hogar para los animales abandonados

Susana González y Alberto Cortina, con algunos de los perros acogidos en Argüero.
Susana González y Alberto Cortina, con algunos de los perros acogidos en Argüero. / A. G.-O.
  • La protectora Apasa cuenta con instalaciones en la parroquia maliaya donde acoge a 38 perros y once gatos en busca de una adopción

Una segunda oportunidad. Es la que proporciona el albergue de la Asociación para la Protección de Animales (Apasa), ubicado en la parroquia de Argüero, en Villaviciosa, De hecho, el albergue se ha convertido en la salvación de muchos animales abandonados a su suerte. Cada mes llegan a sus instalaciones numerosos perros y gatos que han sido abandonados, muchos de ellos deshidratados, enfermos y hambrientos. De hecho, en sus dos décadas de vida, los voluntarios del albergue ya han conseguido un nuevo hogar para muchos de sus inquilinos, bien es verdad que algunos animales llevan años esperando por un hogar, pero definitivo.

«Tenemos un espacio limitado. Hay veces que no podemos acoger más, pero dentro de nuestras posibilidades hacemos lo que podemos», explica Susana González, una de las voluntarias. En la actualidad, en las instalaciones viven 38 perros y once gatos, separados en dos edificios distintos. Los caninos cuentan con habitaciones individuales y varias parcelas donde poder correr durante la jornada.

En ocasiones, son los propios dueños los que llevan a sus mascotas al albergue porque ya no pueden hacerse cargo de ellas por cuestiones de salud o económicas, aunque en la mayoría de los casos prima el abandono. «En los últimos dos meses, ya nos tiraron dos perras por encima de la valla», lamenta González. Otra caso llamativo fue el de 'Laika', una mastina encontrada atada a un árbol: «Tenía todo tipo de parásitos y estaba en los huesos. El dueño nos dijo que no le valía porque no ladraba».

La protectora sobrevive gracias a las aportaciones de los socios y de donativos. «Trabajamos con varias clínicas veterinarias. Nunca les podremos agradecer lo que hacen con nosotros», afirma Alberto Cortina, que lleva diecisiete años trabajando como voluntario.

'San' y 'Yan'

En las instalaciones hay animales acogidos desde hace varios años como es el caso de 'San' y 'Yan', dos cruces de husky que su dueño dejó allí hace un lustro con la supuesta intención de volver a recogerlos. Aquellos que tienen la suerte de encontrar un nuevo hogar, cuentan en todo momento con un seguimiento de la protectora a los nuevos dueños, como en la mayoría de asociaciones. «De hecho, ya hemos viajado hasta Lugo para ver el futuro hogar y los dueños de un perro que iba a ser adoptado», concluye Alberto Cortina.