El Comercio

La sidra de Miguel Rosete, elegida la mejor producción casera de Asturias

La plaza del Ayuntamiento se llenó de público durante toda la mañana.
La plaza del Ayuntamiento se llenó de público durante toda la mañana. / A. G.-O.
  • «No me lo creía. Ha sido una emoción tremenda», asegura el ganador del concurso, que sumó seis puntos más que el segundo, Juan González

Por una llamada de teléfono de su hija. Así se enteró Miguel Rosete de que su sidra había sido la ganadora del decimoprimer certamen regional de la mejor producción casera, celebrado ayer en la plaza del Ayuntamiento de Villaviciosa. El lagarero se impuso en una final reñida, en la que acabó sacándole seis puntos al segundo clasificado. «Se merecía el premio. Era una sidra excepcional», aseguró Chema Pezón, el presidente del jurado, quien destacó el alto nivel de todas las sidras presentadas en esta edición.

La noticia le llegó a Rosete disfrutando del fin de semana en Córdoba. «No me lo creía. Ha sido una emoción tremenda», aseguró. La mismas sensación que seguía manteniendo horas más tarde. Su sidra sumó 62 puntos.

El principal argumento de su caldo para hacerse con el favor del jurado fue «su excelente aroma», que se reflejaba después en el sabor. Miguel Rosete detallaba por teléfono a este periódico tras conocer que era el ganador que lo más importante es la variedad de la manzana y, también, la limpieza de los utensilios. «La sidra es un mundo. Nunca salen dos cosechas iguales. Quizás esta vez corché más tarde», apuntó.

Este lagarero lleva elaborando sidra desde hace más de veinte años. «Mi padre ya lo hacía y yo seguí con la tradición, pero a pequeña escala», indicó. Al año puede producir de seiscientos a novecientos litros para consumo propio.

Su participación en este certamen fue fortuita. Vive en Arriondas y forma parte de la Sociedad de Sidra Casera de Piloña. Fueron estos últimos quienes le animaron a probar suerte. «Mi hija acudió al concurso porque nos gusta la sidra, pero no pensando en recoger ningún premio», reconocía.

El segundo premio se fue para Gijón, en concreto para Mareo. Juan González acudió al concurso acompañado de un nutrido grupo de amigos, que no dudó en animarle en todo momento, tanto a él como al propio concurso. Tampoco faltó a la cita su abuelo, quien «le enseñó todo lo que sabe». El podio lo completó Rafael Sánchez, de Vega de Pervís, concejo de Amieva.

El concurso volvió a convertir ayer a Villaviciosa en la capital asturiana de la sidra. A partir del mediodía, comenzó a recibir a numerosos vecinos de distintos puntos del Principado, que llevaron el ambiente sidrero a cada rincón de la villa.

Doce puestos, uno por cada finalista, ofrecieron durante toda la mañana litros de sidra, que no pararon de correr en ningún momento. El único requisito era hacerse con un vaso conmemorativo del concurso, que podía comprarse por solo tres euros. La venta fue un éxito y pronto hubo que reponerlos.

Jornadas en Capistrano

Fue a partir de las doce y media cuando el jurado ocupó su puesto. En esta ocasión los encargados de elegir la mejor sidra fueron Juan Pérez, Miguel Ángel Pontón, Chema Pezón, Javier Canteli y Benigno Quidiello. Durante más de dos horas degustaron las doce sidras participantes. Lo hicieron en dos rondas. La primera siguiendo el orden marcado y votando tras haberlas probado todas. En la segunda fase, las botellas salieron en orden aleatorio y la votación se llevó a cabo después de cada culín. El empate entre dos de los caldos obligó a llevar a cabo una tercera ronda para determinar el séptimo y el octavo puesto.

El certamen, cuyos premios a partir de este año llevan el nombre de Mundo Collada, estuvo organizado por la Asociación de Fomento de la Sidra Tradicional Asturiana. Su presidente, Óscar Flórez, aprovechó la ocasión para anunciar la celebración de las I Jornadas de la Sidra Tradicional Asturiana en el centro cultural San Juan Capistrano los días 11 y 12 de noviembre. Y el alcalde de Villaviciosa, Alejandro Vega, agradeció su labor a los organizadores.