El Comercio

Una constructora desbloquea las obras de los edificios 'esqueleto' en Luanco

El vallado de seguridad para las obras que se realizarán en la parcela ya ha sido instalado.
El vallado de seguridad para las obras que se realizarán en la parcela ya ha sido instalado. / P. G.-P.
  • El proyecto, pensado para segunda residencia, se modifica para orientarlo al mercado de primera vivienda

La Empresa Constructora Bienes y Obras del Principado, S. A. (Boprisa) se hará cargo del desarrollo del plan urbanístico SAU-5 Miramar, ubicado en las inmediaciones del campo de fútbol y la ronda de Luanco; los denominados pisos 'esqueleto'. Así lo confirmó el alcalde de Gozón, Jorge Suárez, tras mantener la pasada semana una reunión con los promotores.

En la misma, el gerente de esta empresa, Nicolás Argüelles, expuso el interés que tiene esta constructora en desarrollar este plan que lleva paralizado desde 2008. Las actuaciones a realizar se llevarán a cabo en dos fases. En la primera, se acometerían las obras en los dos edificios situados en la primera línea colindante con la instalación futbolística.

El alcalde explicó que, de acuerdo con los estudios de mercado, en la actualidad existe una demanda de primera vivienda en el concejo. «Este plan fue diseñado inicialmente dirigido a la demanda de segunda vivienda, pero ahora la situación es diferente. De ahí, que ahora se oriente de otra manera». También presentaron una modificación de la parcela donde se ubican las actuales estructuras. En ella se reduce el número de pisos pasando de los 230 iniciales a 120 y se cambia su distribución.

Cambios en el proyecto

Además, se creará un espacio común entre los edificios equipado con una piscina. Suárez añadió que el interés de la promotora inmobiliaria es poner en marcha el proyecto lo más rápido posible con la vista puesta en la próxima temporada estival.

«Para el Ayuntamiento es importante que este proyecto se desbloquee dada la situación de precariedad en la que se encontraba, en manos del denominado 'banco malo'».

Esta urbanización quedó paralizada hace ocho años por motivos de financiación y fue vendida a una inmobiliaria del Banco Pastor. Previamente, su promotor devolvió los avales depositados para adquirir los pisos.

En 2013, el Ayuntamiento se vio obligado a adoptar medidas por motivos de seguridad debieron fundamentalmente al riesgo de derrumbe a causa del avanzado deterioro de las estructuras existentes.