El Comercio

Motos con sello de Quintes

Motos con sello de Quintes
  • Ismael Miranda, mecánico jubilado, arregla, colecciona y conduce auténticas joyas de dos ruedas

Ismael Miranda, mecánico jubilado de Quintes, lleva cinco años dedicando su tiempo libre a una de sus pasiones: las motos. En su colección personal cuenta ya con ocho modelos distintos, arreglados todos por él mismo desde el más mínimo detalle. El motor, las ruedas, las luces... Solo cuenta con ayuda para la realización de los cromados y la pintura. «Antes las pintaba yo, pero ya no puedo», explica. Aún así controla todo el proceso para que los vehículos queden como recién salidos de fábrica.

El proceso de reconstrucción es largo y delicado. Con cada uno puede estar trabajando unos seis meses aproximadamente. Miranda ha llegado a arreglar motos totalmente destrozadas y oxidadas, volviendo a montarlas paso a paso. Lo más complicado es el encontrar piezas de repuesto puesto que la mayoría ya no se fabrican. «Ahora me resulta más fácil porque ya sé dónde buscarlas, aún así son muy caras», reconoce. Por suerte, muchos de los modelos que tiene se los han regalado vecinos y amigos que los tenían en casa sin darles uso.

Entre las reliquias que guarda en su casa de Quintes se encuentra un modelo MV 150 de cuatro tiempos, el primero de este tipo que la marca sacó al mercado. Además, en este caso, la moto está hecha en Gijón, en el barrio del Natahoyo en 1961. El vehículo llegó a sus manos gracias a un vecino de la zona. El dueño original la había comprado hace años, pero aprendiendo a montar con ella, un día la moto se le cayó encima así que la guardó y no la volvió a sacar. Fue su sobrino quien la encontró tras su fallecimiento y se la dio a Miranda, quien cuenta también con una de dos tiempos de 1957.

Su colección actual la forman dos vespas, otras tantas MV, un par de montesas y una Guzzy. Todas ellas superan los treinta años y se han convertido en piezas clásicas. Esa es la razón para que Miranda las cuide tanto. Intenta no tenerlas paradas mucho tiempo para que no se estropeen y todas tienen la ITV en regla. Porque este vecino de Quintes no solo arregla las motos, sino que a sus casi 72 años no duda en utilizarlas. Este año hizo el XV Periplo Astur en moto, cuyo recorrido fue Tamón, Los Ránagos, Torrelavega y Lastres, subido a su Vespa 150s. «El año pasado fuimos a Lugo», recuerda.

Los ocho modelos con los que cuenta son piezas únicas, pero si tuviera que elegir este mecánico jubilado se quedaría con la Montesa Brio 125. «Es como una bicicleta, se adapta muy bien a todos los terrenos», explica. Su pasión por los vehículos de dos ruedas viene de lejos. Al principio contó con un taller de motos, pero con la llegada de los coches cambió su especialización. Ahora, y retirado desde hace un lustro, ha decidido volver a sus orígenes. «Recuerdo cómo eran muchos de los modelos cuando salieron, así que puedo volver a dejarlos como estaban. No tienen ningún añadido», asegura.

Más proyectos

En su taller, Miranda tiene ya otros cinco modelos distintos para darles una segunda oportunidad. Además, está trabajando en un 600 de color blanco. Para arreglarlo seguirá los mismos pasos que con las motos: cambiar la chapa defectuosa, comprobar el motor y mandarlo de nuevo a pintar. «Voy poco a poco. Este año espero poder hacer una o dos», afirma.