El Comercio

Vigilantes medioambientales de la costa

Los voluntarios aprenden qué aspectos deben tener en cuenta durante el análisis.
Los voluntarios aprenden qué aspectos deben tener en cuenta durante el análisis. / E, C.
  • La Asociación de Ciencias Ambientales anima a sumarse a esta iniciativa, que trasladará los datos recopilados al proyecto europeo Coastwatch

  • Un grupo de voluntarios aprende en Bañugues a medir la calidad del agua

Convertirse en vigilantes de la costa asturiana, comprobar si ha cambiado el terreno, cuál es el ph del agua de los riachuelos que llegan a las playas, detectar plantas invasoras... El proyecto europeo Coastwatch fomenta que sean los propios usuarios quienes controlen los distintos cambios medioambientales. Una labor para lo que solo hace falta disponer de un poco de tiempo libre. La playa de Bañugues es uno de los arenales del Principado que cuenta ya con sus propios vigilantes, que se encargarán de recopilar una serie de datos para después trasladárselos a este proyecto. Una información que debe ser enviada el 12 de diciembre.

El pasado fin de semana asistieron a un clase muy especial. Varios miembros de la Asociación de Ciencias Ambientales de Asturias (Acastur) visitaron el sábado la zona para enseñarles cuáles son los pasos que han de seguir para poder recopilar la información de la forma correcta. Una decena de voluntarios participaron en la actividad. «Les damos algunos consejos como empezar antes de que baje la marea y les demostramos cómo se miden el ph. Tiene que ser el de los arroyos que llegan a la playa, no el del mar», explica la presidenta de la citada asociación, Paula Baldó.

En la documentación que se enviará a Coastwatch hay que detallar a qué hora se realizó la inspección, cómo estaba la marea, cuál fue el tiempo durante la semana o si hay vida animal cerca.

Playas, muelles y acantilados. Ningún rincón de la costa queda fuera del alcance de estos vigilantes excepcionales. En Gozón, además de la playa de Bañugues, están reservadas las zonas de Verdicio y Antromero, aunque todavía quedan libres Luanco o el Cabo Peñas. Cada tramo es de quinientos metros. «La gente puede seguir apuntándose, incluso el mismo 12 de diciembre. Conque ese día nos manden los datos es suficiente», afirma Baldó. En la página web de la asociación se puede acceder a la inscripción que se debe rellenar, así como un mapa detallado sobre las zonas que aún no cuentan con un voluntario.

La propia asociación ofrece el material necesario para poder llevar a cabo todas las mediciones. «Estamos llevando a cabo un 'crowdfunding' para poder recaudar fondos y hacerlos con más herramientas», explica la presidenta, quien anima a todo el que quiera a participar.