El Comercio

Ana Rubio Muriedas, el día de su toma de posesión.
Ana Rubio Muriedas, el día de su toma de posesión. / LVA

Fallece de forma repentina a los 58 años Ana Rubio, edil de IU de Pravia

  • Sufría problemas de corazón y en el Pleno municipal de anteayer confesó sentirse mal, aunque nadie imaginaba el fatal desenlace

Ana Rubio Muriedas había acudido anteayer, como cada mes, a la sesión del Pleno municipal de Pravia, y ya entonces comentó a sus compañeros del grupo municipal de Izquierda Unida que no se encontraba demasiado bien. «Le dije que fuera al centro de salud, pero nunca imaginé que fuera a ocurrir esto», recordaba ayer el portavoz y coordinador de la formación en el concejo, David Fernández. Horas después, sufrió una indisposición y tuvo que ser trasladada de Urgencia al Hospital Central de Asturias, en Oviedo, donde finalmente falleció.

Ana Rubio formaba parte de la corporación municipal praviana desde las últimas elecciones locales, hace ahora un año y medio, y se había afiliado al partido hace alrededor de un lustro, cuando llegó al concejo procedente de Sevilla, donde había residido hasta entonces por motivos laborales. Oriunda de Cangas de Onís, esta técnica en Prevención de Riesgos Laborales había pasado por la banca pública, primero en la Caja Postal y posteriormente en Argentaria, antes de ingresar en el Catastro, organismo gracias al cual pudo regresar a Asturias mediante un traslado. Aunque casi toda su familia residía en Oviedo, ella optó por instalarse en la localidad de Villamuñín, y se incorporó activamente a la vida de Pravia en muy poco tiempo.

«Estaba muy implicada en todo, sobre todo en asuntos relacionados con el feminismo y la función pública», relata Fernández, quien la describe como una persona «incombustible» y llena de vida. «Era la que nos ponía las pilas a todos en las reuniones, era muy vital», cuenta. Sus intereses pasaban también por el fútbol, y era una forofa confesa del Betis.

Aunque tenía problemas de corazón, el fallecimiento de Rubio pilló ayer a por sorpresa Pravia. «Todo el mundo deja un hueco, pero este es un agujero muy grande» asegura Fernández. La capilla ardiente de la edil praviana, que tenía 58 años de edad, ha quedado instalada en el tanatorio ovetense de Los Arenales. Sus restos mortales serán incinerados esta mañana en esas mismas instalaciones a las once y media. Deja dos hijos y dos nietas, además de madre, hermanos, sobrinos y otros familiares.

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