El Comercio

Trescientos voluntarios más en Luanco

Los niños se interesaron por todos los detalles del interior de las ambulancias.
Los niños se interesaron por todos los detalles del interior de las ambulancias. / A. G.-O.
  • Cruz Roja enseña a estudiantes de La Canal, La Vallina, Cabo Peñas y Cristo del Socorro cómo actuar ante una emergencia

Los nervios, el desconocimiento, la falta de información. Pocas son las personas que saben cuál es la mejor forma de actuar cuando hay una emergencia. El polideportivo de Luanco se convirtió durante la mañana de ayer en un albergue improvisado para acoger a unos trescientos estudiantes que aprendieron de la mano de Cruz Roja cuál es el protocolo que se debe seguir ante una urgencia sanitaria. La jornada de puertas abiertas de la organización local reunió a alumnos de los colegios La Canal, La Vallina, el CRA Cabo Peñas y el instituto Cristo del Socorro.

Ante una emergencia, las instalaciones públicas se convierten, en la mayoría de ocasiones, en alojamientos temporales. Los estudiantes vivieron ayer esta experiencia en primera persona. A su llegada al polideportivo tuvieron que dar sus datos para poder acceder a la zona del albergue. Allí les enseñaron el kit de higiene y la ropa de cama con la que iban a contar para su estancia. Muchos fueron los que no dudaron en probar la comodidad de las camas que se extendían a lo largo de la cancha.

Los pequeños son los que más suelen sufrir en esos momentos. Por eso, los miembros de Cruz Roja juventud les enseñaron distintos juegos. Tras esto, pasaron a la zona de toma de biomedidas, donde se comprueba el estado de cada persona.

Una de las partes que más les interesó fue el taller en la zona habilitada para la enseñanza de reanimación cardiovascular. De rodillas y junto a los muñecos no perdieron detalle de todos los pasos que se deben seguir. «Es un poco difícil», aseguraba uno de los pequeños.

Lancha de rescate

En el exterior les esperaban dos ambulancias y una lancha de rescate, que se convirtieron en las estrellas de la mañana. Los niños no perdieron ocasión de probarse los cascos para emergencias, conocer cuáles son los medicamentos que llevan y todo el material necesario para atender a los enfermos.

Alguno no dudó, incluso, en preguntar si podía llevarse algo para casa. «Es impresionante como han respondido todos. No han dejado de preguntar en ningún momento», afirmaba Covadonga Gutiérrez, presidenta de la asamblea local.