El Comercio

Un planetario de premio nacional

Los alumnos Pedro González, Adolfo Martínez, Ignacio Méndez-Navia, Daniela Stromer, Claudia Fernández, Diego Suárez, Lucas Gutiérrez, Guillermo Vega y Diego García.
Los alumnos Pedro González, Adolfo Martínez, Ignacio Méndez-Navia, Daniela Stromer, Claudia Fernández, Diego Suárez, Lucas Gutiérrez, Guillermo Vega y Diego García. / E. C.
  • Un proyecto para observar el cielo a bajo coste elaborado por alumnos del IES de Luanco se alza con el galardón Giner de los Ríos a la mejora de la calidad educativa

Los profesores del Instituto de Enseñanza Secundaria 'Cristo del Socorro' de Luanco, Estrella Pellitero Espina y José Manuel Roces Suárez, han logrado recientemente el premio Francisco Giner de los Ríos a la mejora de la calidad educativa. El galardón, auspiciado por la Fundación BBVA y dotado con 24.000 euros, premia así el trabajo titulado 'Planetario escolar a bajo coste'. Un proyecto concebido por estos docentes del Departamento de Tecnología del centro que fue posible al involucrar a los alumnos de primero de de Bachillerato y cuarto de la ESO.

Según explican, «queríamos crear un espacio para observar recreaciones del cielo nocturno y que los estudiantes pudiesen realizar sesiones de astronomía sin tener que abandonar el centro y de la forma más económica posible». Los primeros pasos fueron encaminados a rastrear por internet la información necesaria para reproducir el planetario.

Mientras, los alumnos estuvieron dedicados a la confección de maquetas y de un software que se ajustase a las medidas de la cúpula del planetario dentro del espacio limitado a la habitación de la que disponía el instituto. Una labor de equipo que requirió de numerosas pruebas con los escasos instrumentos disponibles, dado que también precisaron de algún que otro préstamo. Entre otros materiales empleados hubo incluso cartones de embalaje de frigoríficos a modo de recubrimiento del interior del planetario, entre otros, y todo a un coste no muy superior a los 350 euros. Eso sí, sin incluir en el presupuesto el proyector y el ordenador facilitado por el centro.

El esmerado trabajo, que duró todo un curso, se transformó en una cúpula de cuatro metros de diámetro que sirve de pantalla de proyección y a la que pueden acceder hasta una veintena de personas. «Tuvimos que recortar las sillas para adaptarlas al horizonte de la proyección», señalan los profesores. Ahora, mediante la descarga de programas específicos se pueden simular mapas de cielos con una antigüedad superior a los 2.000 años.

Aunque sus creadores ya no son docentes en el mismo instituto, animan a que el planetario pueda ser visitado por todos los interesados en la astronomía. Además, también se pueden exhibir filmes infantiles adaptados a lentes de ojo de pez, que ofrecen una mayor dimensión al observador.