El Comercio

Soto no olvida a Sara y a Amets

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Laura García, prima de las niñas, y Jaime Menéndez Corrales aplauden ante el monolito. / NAVAL

  • El Ayuntamiento recuerda a las dos niñas asesinadas en 2014 con un monolito en su memoria en el parque infantil

No es un parque cualquiera. Situado entre la iglesia de Soto del Barco y el colegio público del concejo son cientos los niños que han pasado allí las horas jugando, disfrutando de sus columpios. Desde ayer, dos de las niñas que alimentaron sus risas y fantasía con los juegos puros de la infancia serán recordadas con un sencillo monolito.

Son Amets y Sara, que el 27 de noviembre de 2014 fueron asesinadas por su padre. La placa descubierta por su prima, Laura García, y el alcalde, Jaime Menéndez Corrales, las recuerda a ellas y a «otros niños también víctimas de la violencia. Siempre estaréis en nuestros corazones». Silencio. Silencio mientras se esperaba la sencilla ceremonia a la que acudieron cientos de vecinos. La emoción era evidente y nadie ocultaba las lágrimas por un crimen que conmocionó a todo el país.

Previamente, en la misa dominical de las 12.30, el párroco José Luis López Suárez, citaba a las niñas en las intenciones del oficio. El homenaje comenzó poco después de la una y media con un minuto de silencio, tras el que habló Jaime Menéndez Corrales. Sus palabras fueron medidas, precisas, respetuosas con la familia. Recordó el dolor causado por el asesinato de Amets, de nueve años, y Sara, de siete, y los motivos del emplazamiento: un lugar donde «tantas veces fueron felices».

El monolito es sencillo, austero. Dos elementos destacan en la parte posterior y en la placa metálica situada en el frontal. Son dos mariposas. La simbología, explicó Corrales, viene del cuento 'La más pequeña de las mariposas', de Robert Fisher y Bet Kelly. Son el símbolo de la inmortalidad, del recuerdo que Soto siempre quiere tener de Amets y Sara, «para sigan vivas, sonriendo, jugando en este lugar».

Es la manera de los vecinos de ayudar a la familia a mitigar un dolor que nunca se apagará, una pérdida que siempre estará presente. Sendos centros de flores las recordaban. El colegio público y la asociación de padres también aportaron ramos, al igual que varios vecinos.

Laura García García, prima de Amets y Sara, puso la voz de la familia, encargándose de descorrer la cortina sobre la placa de recuerdo. Agradeció el cariño recibido ante una situación «tan inhumana» como la vivida, reclamando una mayor protección para los niños. «Su muerte no puede ser en vano», aseguró, antes de afirmar que las dos hermanas «siempre vivirán en nuestro corazón». Y en el de Soto.