Miniaturas cargadas de historia naval

Miniaturas cargadas de historia naval
  • El ingeniero Augusto Barreiro dona al Museo Marítimo tres de sus mejores piezas

  • Son maquetas de un navío, una fragata y un jabeque del siglo XVI construidas de manera totalmente artesanal

«Mi padre fue marino hasta la guerra civil. Tenía una maqueta de una goleta que a mí me maravillaba. Desde pequeño siempre tuve habilidades con las manos y un día, tras observar una revista donde venían planos de barcos, me dije: 'Eso lo hago yo'. Desde entonces dedico mi tiempo libre, y ahora más como jubilado, a investigar en la historia y a la construcción de maquetas. Esta donación al Museo Marítimo de Asturias la hago por mi amor a esta región». Augusto Barreiro Barreiro (La Coruña 1944) rememora así sus inicios en el arte del maquetismo naval.

Ingeniero Industrial titulado por la Universidad de Bilbao, por razones de trabajo se trasladó a Gijón, donde desarrolló la mayor parte de su profesión. Según confiesa, «a esta afición siempre destiné un tiempo, pero por mis condiciones de trabajo, que me obligaba a viajar mucho, no podía dedicarle mucho. Ahora, tras acceder a la jubilación, ya sí». Su colección privada la componen una veintena de maquetas: «La mayor parte fueron motivo de regalo a mis familiares, pero estas que entregaré al museo son muy especiales».

Las tres piezas elaboradas a escala 1/75, que pasarán a engrosar la sección dedicada a la Historia de la Navegación del centro museístico en Luanco, serán un navío siguiendo los planos de Jean Boudriot. En ellos se representan el buque 'Le Bonhomme Richard', de 1779, equipado con 74 cañones, del célebre héroe de la independencia americana John Paul Jones. Los planos se complementan con las indicaciones recogidas en el libro 'Le Vaiseau de 74 Canons' del mismo autor.

La segunda maqueta corresponde a una fragata elaborada según los planos que se conservan en el Museo Naval de Madrid que representan la Fragata 'Diana' de 1792. Este barco fue construido en Mahón para la Armada Española. Su jarcia de labor se inspira en el libro 'Rigging Period Ship Models', de Lennard Petersson, dedicado a las fragatas. Y la donación se completa con otra miniatura de un jabeque construido siguiendo los planos de Xabier Pastor Quijada, que representan un jabeque (de vela triangular, con la que también se podía navegar a remo) de 1795 construido en Mallorca para el rey de Túnez. El modelo es de pequeñas dimensiones y esta enriquecido con algunas pequeñas tallas inspiradas en otros jabeques de la época. La jarcia de labor también se inspira en jabeques similares.

Todos los elementos fueron fabricados con métodos totalmente artesanales. Las maderas empleadas son peral, ébano y boj, excepto las cubiertas que son en pino. Los cañones y las anclas se confeccionaron con materiales fundidos y otras pequeñas piezas metálicas de latón obtenidas mediante fotograbado y patinadas en negro.

Tres años de dedicación

Según explica, «el promedio de tiempo empleado en cada una de ellas es de tres años y son las piezas de mi colección que considero que son merecedoras de ocupar un espacio en un museo».

En cuanto a su construcción, las cuadernas internas fueron trabajadas en madera de haya. «Por tratarse de buques de guerra, para la tablazón de recubrimiento tanto exterior como interior utilicé madera de peral y las cintas de refuerzo en ébano totalmente negro. De esta forma, se consigue dar la apariencia real del barco con los diferentes tonos de madera. Todas y cada una de sus tablas -prosigue- están clavadas a cada cuaderna mediante dos elementos al tresbolillo. La tablazón de las cubiertas se realizó en pino, y tanto el forro del casco como de las cubiertas fueron realizados con el correspondiente calafateado (cerrar las juntas con estopa y brea)», detalla Augusto Barreiro.

Según el director del Museo Marítimo de Asturias, con sede en Luanco, José Ramón García López, «se trata de tres piezas magníficas, bien documentadas y bien confeccionadas, y fiel a la documentación que manejó. Podemos decir que son propias de un museo».

También destacó el empleo de maderas «muy difíciles trabajar y resistentes a la carcoma y cuentan con una escala muy correcta para su exposición. Una donación siempre de agradecer para esta institución».

La entrega, el jueves

El acto de entrega de la donación tendrá lugar el jueves, a las 12.30 horas, en dependencias del museo que estarán preparadas para su colocación las vitrinas. Será en un lugar destacado de la Sala de la Historia de la Navegación. Esta sección -que ocupa la segunda planta- hace un recorrido por la evolución de la tipología de los buques. Muestra casi un centenar de maquetas elaboradas con todo detalle.

Abarca desde modelos de la antigüedad -como barcos egipcios, fenicios, griegos, romanos y vikingos, que dan paso al desarrollo de la vela- hasta carabelas y galeones para finalizar con los barcos de vapor y los actuales.

Los fondos de esta sala se completan con una amplia colección de objetos empleados en la navegación, como cuadrantes y mapas, entre otros. Este espacio museístico, junto al destinado a la carpintería de ribera y la biblioteca, son las verdaderas joyas del Museo Marítimo, que viene incrementado año tras año el número de visitas a sus instalaciones. La donación «contribuirá a enriquecer aún más su contenido. Sin duda, se convertirá en un atractivo más para suscitar el interés de los visitantes», señaló el director del museo.