El Comercio
Estado en el que se encuentran los restos de la torre.
Estado en el que se encuentran los restos de la torre. / P. G.-P.

El dueño de la finca del Torreón de Yabio, obligado a su mantenimiento

  • José Pérez Suárez asegura estar dispuesto a ceder a la Administración regional el suelo que ocupa el yacimiento, hasta ahora sin catalogar

El propietario de la finca donde se ubican los restos del Torreón de Yabio, en la parroquia de Perlora, deberá asumir los trabajos de mantenimiento del yacimiento. Así lo explicó ayer el propio José Pérez Suárez, tras haber recibido una notificación del Servicio de Patrimonio Histórico y Cultural de Asturias. En ella se le solicita que elabore un proyecto previo al inicio de esas labores, proyecto que deberá estar supervisado por el citado servicio, máximo organismo regional en materia patrimonial.

Para el dueño de los terrenos, esta petición resulta a primera vista «toda una contradicción» cuando se trata de una persona desconocedora de la forma de tratar estas labores «que son más propias de expertos en arqueología que de un particular». A este requerimiento se une el importante desembolso económico que debería hacer para encargar el plan de actuación. José Pérez Suárez insistió en su postura de negociar una cesión del suelo afectado por el yacimiento a las administraciones públicas que, en definitiva, son las que deben velar por el cuidado de estos restos de gran interés patrimonial. «Estoy dispuesto a dar este paso desde hace años con el Ayuntamiento de Carreño porque creo que la mejor solución es que sea una una administración pública la que asuma estas labores ya que disponen de los medios necesarios».

Otra pregunta que se plantea es la del riesgo existente en que un particular realice un trabajo de mantenimiento tan delicado que podría contribuir a un mayor deterioro de los restos, al retirarse la hiedra y maleza que ahora sirven de soporte de la estructura.

Similares labores se llevaron a cabo hace algunos años, dejando secar la hiedra adosada a los muros. Más tarde, se intentó arrancarla tirando de ella, hasta que las paredes corrieron peligro de venirse abajo. Otra causa que propició la destrucción definitiva del importante patrimonio cultural son las constantes explosiones en una cantera cercana. Todo este conjunto de 'agresiones' hace que cada día aumenten los restos de mampostería desprendidos en la base de la torre. Por ello, ya se pidió al Ayuntamiento que coloque un vallado periférico como medida de seguridad.

El yacimiento figura en la Lista Roja del Patrimonio, elaborada por Hispania Nostra, para proteger el Patrimonio Histórico en peligro.

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