El Comercio
La fachada sin baldosas.
La fachada sin baldosas. / LVA

Los inquilinos de Vipasa denuncian el estado de abandono de las viviendas

  • Residen en Valdiellas, Salinas y Piedras Blancas, pero los problemas son comunes: falta de mantenimiento y humedades

Los inquilinos de las viviendas de Vipasa en Castrillón han denunciado el estado de abandono que sufren sus pisos por parte del ente desde hace años. Viven en edificios repartidos entre Valdiellas, Salinas y Piedras Blancas, aunque el mal es común y las deficiencias en los inmuebles también lo son. Se quedan de la falta de mantenimiento y de las humedades que padecen por defectos tanto en la construcción como en las obras realizadas a posteriori.

Han escrito numerosas cartas poniendo en conocimiento de Vipasa sus problemas, pero han tenido la callada como respuesta, según relatan. Esto les ha llevado a presentar sus quejas en la Plataforma de Afectados de Vipasa. «Nos llegan muchas quejas y otros que no lo dicen por miedo a que les quiten la casa. Pero el estado es deplorable», comenta la plataforma.

En Valdiellas los edificios que acogen a estas familias tienen entre treinta y cuarenta años y desde sus comienzos han sufrido problemas de humedad. «Eso sin contar que los bajos se quedaron a medio hacer y en ellos campan a sus anchas ratas y otros animales e insectos», recalca la plataforma, que insiste en que «estos problemas los sufren las familias, que en ocasiones también deben enfrentarse a vecinos poco cívicos». La plataforma les ofrece apoyo y ayuda en la reivindicación.

En Salinas la humedad es la protagonista de los problemas que sufren los inquilinos. «Hay épocas en las que es tanta la humedad que se crea musgo en el interior de las casas», apuntan los afectados. Mientras que en Piedras Blancas las viviendas tienen defectos de construcción.

«Cuando se construyó el edificio no se impermeabilizó la fachada con nada y cuando llueve toda la humedad entra a las casas», explica la plataforma. Con el paso de los años, desde Vipasa, se hicieron obras levantando una pared de pladur en el interior. «No solucionaron nada porque la humedad sigue ahí y ha hecho que se levante hasta el parquet o la pintura de las paredes. No se puede vivir en esas condiciones ni tenemos porqué soportar que no se nos haga caso», lamentan.

A esto hay que sumar la dejadez en muchos otros aspectos como el desprendimiento de baldosas de la fachada, que aún siguen sin reponer o que el cableado de las viviendas esté al aire libre en lugar de oculto en las paredes, «máxime cuando reiteramos el problema de humedad que hay». Además, en algunos pisos se ve cómo las luces de emergencia están conectadas a la electricidad por cables alargadores.

Otro de los problemas que enumeran está dentro de los domicilios. «Se te estropea la caldera y puedes estar hasta tres meses para que te manden a un técnico a mirarla. Eso no se puede consentir, son muchas las familias con niños que no pueden andar haciendo malabares para poder bañarlos con agua caliente», lamentan.

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