El Comercio
Aspecto del edificio del albergue, la antigua iglesia parroquial.
Aspecto del edificio del albergue, la antigua iglesia parroquial. / P. G.-P.

Gozón renuncia al albergue de Bañugues al no poder asumir el coste de las obras

  • El Ayuntamiento descarta su explotación y comunica al Arzobispado su desinterés por el edificio, cuya reforma asciende a 200.000 euros

El gobierno socialista de Gozón considera que la explotación del albergue juvenil de Bañugues es más propio de una empresa privada que de una Administración Pública. Esta cuestión se plantea ahora, tras comunicar al Arzobispado su desinterés por el inmueble que acogió la antigua iglesia de la parroquia. Esta decisión obedece, principalmente, a la imposibilidad económica del municipio de hacer frente a una obra de reforma cuyo importe está valorado en más de 200.000 euros.

El convenio suscrito con el Arzobispado expira en 2019, y, a partir de esta fecha, el edificio pasaría de nuevo a la iglesia. De ahí, que ahora el ejecutivo gozoniego considere innecesaria la inversión. «En la actualidad, el Ayuntamiento dispone ya de un albergue en las antiguas escuelas de la parroquia de Nembro, por lo que no parece lógico que se gaste más dinero en otro», señaló el alcalde, Jorge Suárez. A renglón seguido, justificó que «la decisión municipal ya fue comunicada a la propiedad, que consideró que era razonable, por lo que ya estudian otras opciones». Desde su punto de vista, el emplazamiento del edificio -que dispone de una vista privilegiada-, «puede suscitar el interés de alguna empresa del sector turístico. Ahora, en el estado en el que se encuentra, solo es un inmueble abandonado que afea la imagen de la parroquia».

Un antiguo edificio religioso

El albergue juvenil fue una iniciativa municipal que surgió en los años ochenta a propuesta del párroco, como alternativa al antiguo edificio religioso cerrado y sin utilidad alguna. Fue entonces cuando se acondicionó para servir de alojamiento a grupos de turistas y estudiantes. Hace siete años, el gobierno del PP tomó la decisión de reformar el interior y una ampliación de las instalaciones.

Para realizar estas obras, el Ayuntamiento se acogió a una línea de ayudas procedentes de los fondos europeos del programa Leader, que ascendió a 166.602 euros. Pero este dinero resultó, más tarde, insuficiente y la empresa contratada para ejecutar los trabajos, los suspendió después de haber gastado 120.000 euros abonados por el Ayuntamiento. Y, para añadir más calamidades a la gestión municipal, la contrata se negó a presentar los correspondientes justificantes de las obras hasta que no le abonasen el total del presupuesto.

La falta de esta documentación propició que el órgano gestor de los fondos europeos no pudiera demostrar la entrega de la ayuda económica concedida a este proyecto. El resultado final fue que el importe de la modificación del proyecto reclamado por la empresa contratista ascendía a 42.102 euros, un dinero que el Ayuntamiento debería entregar para conseguir una certificación parcial y así conseguir la subvención de 166.602 euros. «Era ya conocido que aquella partida iba a ser insuficiente a todas luces porque existía otro gasto no contemplado, como era su equipamiento . Y, finalmente, el proyecto terminó siendo un auténtico despilfarro y un reflejo de la falta de control exhibida por el entonces gobierno del Partido Popular», apuntó el alcalde, Jorge Suárez.

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