El Comercio
Aspecto que presentaba la playa de San Juan en torno a las siete de la tarde, con bañistas en el agua.
Aspecto que presentaba la playa de San Juan en torno a las siete de la tarde, con bañistas en el agua. / P. BREGÓN

Más de una veintena de bañistas sufre picores en las aguas de San Juan

  • Salvamento asegura que eran los daños eran leves y desaparecían tras una ducha, por lo que mantuvo la bandera verde durante la jornada

Ayer se registró un nuevo episodio de picores cutáneos en la playa de San Juan, el segundo en los últimos años, si bien el número de bañistas que nada más salir del agua acudieron a Salvamento fue mucho menor que hace tres años, unos veinticinco frente a los más de trescientos de 2014. Sufrieron síntomas más moderados, sin sarpullidos ni enrojecimiento. La receta, sin embargo, fue la misma: ducha de agua dulce y, según Salvamento y distintos testimonios recogidos por este periódico, resultó efectiva. Veinte minutos después los picores habían desaparecido.

También al contrario que en 2014, cuando prohibió el año en Salinas y en San Juan, Salvamento decidió ayer mantener la bandera verde después de comprobar que los daños no eran graves y que el porcentaje de bañistas aquejados de picores era relativamente pequeño en relación con la gran cantidad de personas que, animadas por el calor y la temperatura del agua, se bañaron en la muy concurrida playa de San Juan.

Eran las cinco y media de la tarde cuando los primeros afectados se personaron en la caseta de Salvamento. «Me fui a bañar con mi hermana y empecé a sentir picores en los piernas. Al principio no le di mayor importancia, pensé que era cosa mía», manifestó una joven a este periódico. «Cuando todavía no me cubría ni por la cintura mi hermana me dijo que sentía picores, y entonces decidimos salir del agua».

Ambas acudieron al puesto de Salvamento. «El socorrista que nos atendió nos dijo que no éramos las primeras, que ya habían pasado por allí bastantes personas que aseguraban tener picores después de bañarse y que se les había pasado tomando una ducha. A nosotras también. Unos veinte minutos después ya no nos picaba, pero no nos volvimos a bañar», puntualizó.

Salvamento asegura que algunos de los que se acercaron al puesto aseguraron que otros bañistas también sentían picores, «pero nosotros atendimos únicamente a veinticinco», manifiesta el coordinador del servicio, Ignacio Flórez, el mismo que en agosto de 2014 tomó la decisión de izar bandera roja. No solo en San Juan, también en Salinas y en El Espartal. Entonces en todas las duchas que hay en los tres kilómetros de arenal se formaron grandes colas de bañistas que aseguraban sentir picores, situación que ayer no se dio. «Esta vez no hubo avalanchas ante el puesto», resume Flórez.

En 2014 la prohibición del baño se levantó a primera hora de la mañana del día siguiente después de que un primer análisis del agua no detectase anomalía alguna, pero las causas de aquel episodio nunca se determinaron. Los sucesivos controles realizados en los días posteriores tampoco desvelaron la presencia de agentes contaminantes y finalmente la consejería de Medio Ambiente señaló como causa más probable a microalgas o micromedusas, sin descartar tampoco la posibilidad de un vertido rápidamente diluido. Ese mismo verano también se registraron episodios de picores en playas de la Mariña lucense, Ortegal y Ferrol.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate