El acusado de golpear a su vecino con un 'garabatu' alega defensa propia

El acusado, D. V. T., durante su declaración ante el juez. / A. G.-O.
El acusado, D. V. T., durante su declaración ante el juez. / A. G.-O.

Aseguró ante el juez que la víctima le había amenazado con un hacha durante una discusión por la propiedad de una finca

ALICIA G.-OVIES GIJÓN.

Defensa propia. Eso es lo que alegó ayer ante el juez de la Sección Octava de la Audiencia Provincial el acusado de golpear en el verano de 2015 a su vecino con un 'garabatu', un rastrillo para recoger hierba, en el desarrollo de una discusión que mantuvieron junto a sus casas, en la localidad de La Viña-Puelles, en Villaviciosa. D. V. T. explicó ante el juez que el motivo de la disputa fue la propiedad de un terreno y aseguró que el agredido portaba un hacha en el momento del suceso. Unas explicaciones que no convencieron al fiscal, quien mantuvo la petición de ocho años de cárcel y una multa por lesiones de 8.920 euros.

Según el relato del acusado, la discusión habría empezado por las discrepancias con J. M. C. sobre la titularidad de una parcela y la riña, según comentó, se les fue de las manos. «Tuvieron que salir su mujer y su hija a intentar frenarlo, no dejaba de insultarnos», afirmó. Ante esa situación, el procesado, quien estaba en compañía de su padre, decidió alejarse de la zona. Un tiempo que el agredido habría aprovechado, según su testimonio, para ir a coger un hacha que tenía en un hórreo cercano. Fue entonces, al sentirse en peligro, cuando cogió el 'garabatu' y le golpeó «con el mango de madera», haciendo que se desplomase.

Una descripción de los hechos que no encaja con la de la víctima. J. M. C. aseguró que fue a coger el hacha al sentirse amenazado, después de ver acercarse hacia él a sus vecinos con este utensilio de labranza. En un momento dado, contó que su hija le retiró de las manos la herramienta por lo que se encontraba desarmado cuando fue agredido. Durante su declaración aseguró, además, que D. V. T. le golpeó con la parte curva metalizada de la herramienta y no con la de madera.

Al juicio también acudieron el padre del acusado y la hija del agredido, quienes apoyaron la versión de sus respectivos familiares. Asimismo, fueron citados los dos guardias civiles que se trasladaron hasta el lugar de los hechos. Ambos recordaron que fueron recibidos por el procesado, quien les explicó lo sucedido. Además, él habría sido el encargado de llamar a Emergencias. La fiscalía pide para D. V. T. ocho años de prisión, una multa de 8.920 euros por lesiones, 5.160 por la pérdida del olfato y 600 por las cicatrices.

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