El albergue de San Martín recibe a 1.600 peregrinos en su primer año

José Antonio González, segundo por la derecha, comparte charla en la terraza con algunos de los peregrinos. / MARIETA
José Antonio González, segundo por la derecha, comparte charla en la terraza con algunos de los peregrinos. / MARIETA

La hospedería, regentada por José Antonio González, cumple su primer aniversario con el objetivo de una mayor difusión en las guías nacionales

S. GONZÁLEZ SAN MARTÍN DE LASPRA.

El albergue de peregrinos de San Martín de Laspra celebra el 25 de julio su primer aniversario. La hospedería ha dado cama y alimento a 1.600 peregrinos, que optaron por pernoctar en la casa rectoral de la parroquia en lugar de hacerlo en Avilés. José Antonio González puso en marcha el albergue coincidiendo con la festividad de Santiago Apóstol y hoy, echando la vista atrás, se muestra más que contento con los resultados.

«Si me lo dicen no me lo creo, es mucho mejor de lo que esperaba cuando abrimos las puertas. Yo que decía que con trescientos peregrinos ya cubría costes y me daba por contento y han pasado 1.600, es increíble», confiesa González. Por la hospedería, única en el concejo de Castrillón, han pasado hombres y mujeres de 54 nacionalidades diferentes. «El Camino de Santiago cala hondo en muchos rincones del planeta, en nuestro libro de registros han firmado personas desde puntos tan dispares como Australia, Ruanda, Sudáfrica, Vietnam o Japón, también muchos de Sudamérica», comenta el hospedero. Y es que la mayor parte de los peregrinos procede del extranjero, un 70%. El otro treinta por ciento lo ocupan caminantes de diferentes puntos de España, aunque predominan los peregrinos que provienen de Cataluña, Valencia o Madrid.

LOS DATOS

70%
de los peregrinos que pernoctan en el albergue proceden del extranjero.
54
nacionalidades diferentes han pasado por San Martín de Laspra el último año.

«Han pasado gentes de todas las comunidades autónomas y con todas hemos podido charlar un poco, es una experiencia que reconforta», afirma José Antonio González. Cuando decidió poner en marcha este proyecto quiso que no hubiera tarifas establecidas, sino que funcionara por donativo, que fueran los propios peregrinos quien decidiesen qué pagar por su estancia. «No me arrepiento de tomar esa decisión. Nunca he tenido problemas con ninguno y todos han sabido valorar la atención que recibieron aquí. Te agradecen constantemente que les tengas el desayuno o alimentos para comer y no tengan que buscarse la vida yendo a tiendas de alimentación», explica el hospedero, que cuenta con la ayuda de su familia para regentar el albergue.

«Está siendo una experiencia única, no me lo esperaba cuando abrí las puertas»«El albergue de Avilés aún tira mucho, pero hemos conseguido posicionarnos bien»

La inversión inicial ascendió a 25.000 euros y el alquiler de la casa rectoral de San Martín de Laspra está firmado por cinco años. Cuenta con 46 camas. «No necesitamos ampliar porque tenemos el número perfecto, aunque vengan grupos grandes entran. En lo que va de mes han pasado más de 150 peregrinos porque estamos en temporada alta y no ha habido problemas», recalca el responsable.

El albergue de San Martín de Laspra nació como alternativa al avilesino para aquellos peregrinos que quisieran igualar la etapa Avilés-Soto de Luiña con la anterior, que parte de Gijón. «Sabíamos que el albergue avilesino tenía mucho tirón y lo sigue teniendo, pero eso no nos ha impedido posicionarnos como una alternativa», comenta el propietario. Aunque pronto se incluyó el albergue en algunas de las guías digitales, este año ha conseguido dar el salto a las editadas en papel e incluso colarse en las internacionales. «Llegan peregrinos con aplicaciones en el móvil en las que salen nuestros datos y no sabemos cómo los han conseguido, pero estamos encantados. Quizá el objetivo sea posicionarnos mejor en cuanto a difusión porque el albergue sale ubicado dentro de la etapa Avilés-Soto de Luiña o Muros de Nalón, entonces muchos peregrinos no se percatan porque dan por hecho que la parada es Avilés. No podemos hacer mucho porque las guías clásicas están montadas así», comenta José Antonio González.

Lo que más le ha funcionado al albergue castrillonense es el boca a boca. Su página de Facebook y los comentarios en diferentes páginas y foros del Camino de Santiago dejados por peregrinos han hecho que otros tomen ejemplo y lo escojan para pernoctar. «Me gusta preguntarles cómo supieron del albergue y me encanta que todos los comentarios sean positivos, eso quiere decir que lo estamos haciendo bien y que se valora todo lo que, con cariño, hacemos por los peregrinos», confiesa el hospedero.

Una terraza en Pinos Altos

Aunque el albergue cuenta con una pequeña terraza a la puerta de la casa rectoral, los peregrinos y el propio José Antonio González han bautizado al mirador de Pinos Altos como su propia terraza. «Llegan cansados y si es por ellos no caminarían más, pero siempre acabo convenciéndoles de que me hagan caso y hagamos esa pequeña salida a Pinos Altos, luego llegan a la zona y se enamoran de ella», explica González, que reconoce que uno de los puntos fuertes de su albergue «es el entorno. Vienen de una etapa llena de ciudad y se encuentran de repente en una zona con vistas a Salinas, al mar, y se van encantados porque es algo diferente».

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