Alberto García vuelve a Candás tras unir dos mares contra el cáncer

Numerosas personas acudieron a recibirlo y a abrazarlo.
Numerosas personas acudieron a recibirlo y a abrazarlo. / A. G.-O.

«El viaje no acaba aquí. Habrá muchos más», asegura tras cruzar el país desde Málaga y recaudar fondos para ayudar a los enfermos

A. G.-OVIES CANDÁS.

Más de mil kilómetros, unas deportivas y un único fin: unir dos mares contra el cáncer. Alberto Suárez García cumplió ayer su sueño, un reto que se había marcado a principios de verano y que comenzó el pasado 21 de julio en Málaga. Tras más de cincuenta días caminando a pie, llegó a casa, a Candás. Lo hizo exhausto, pero, sin lugar a dudas, emocionado. Rodeado de familiares y amigos cumplió su objetivo: unir Málaga y Candás para recaudar fondos para la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). «Sabía que iba a venir gente, pero no esperaba tanta. No tengo palabras», aseguraba sin poder contener las lagrimas de la alegría.

García volvía a reencontrarse con su tierra natal, a la que no volvía desde el fallecimiento de su madre. «He sentido mucha emoción al entrar en Asturias, al llegar ayer a Oviedo y hoy al girar la curva y volver a ver el mar Cantábrico. Estoy en mi casa», afirmó sin dejar de recibir abrazos. Porque ayer todos querían mostrarle su agradecimiento. Su gesto no ha servido solo para recaudar más de 6.000 euros, sino que «ha enorgullecido a familiares y pacientes con esta enfermedad».

La playa Palmera se convirtió durante unas horas en punto de encuentro y de recuerdo. «Nos hiciste muy felices a todos durante estos días. Gracias por todo lo que has hecho. Tu madre estará viéndote», le decía una de sus familiares entre lágrimas. Nadie quiso faltar. Además de sus allegados, acudieron a recibirle las representantes de la AECC en Asturias, quienes halagaron el gesto de este vecino de Carreño, quien ahora disfrutará de unos días en casa. También estaba presente el edil de Deportes, Gabriel Rodríguez, que le entregó un cheque por importe de 1.500 euros.

«Este viaje no acaba aquí. Va a haber muchos más; no sé cuando, pero habrá más», aseguró. García recorrió más de mil kilómetros con unas mismas deportivas, ésas que nadie creía que iban a aguantar hasta el final. «Quizás el peor momento fue hace diez días en León, cuando me comieron las chinches. Aunque sí hubo momentos malos, los olvide. Me dolieron bastante los pies y he pasado mucho calor, pero ha merecido la pena», afirmó. 53 días de viaje, solo tres de descanso. Un gran esfuerzo que ayer se vio recompensando con numerosos abrazos y aplausos.

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