El arquitecto municipal pide declarar en ruina la casa de Tazones

El recinto, precintado, con órdenes de la Policía Municipal de no pasar por riesgo de derrumbes. / FOTOS: AURELIO FLÓREZ
El recinto, precintado, con órdenes de la Policía Municipal de no pasar por riesgo de derrumbes. / FOTOS: AURELIO FLÓREZ

Afirma que «habría que demolerla y construirla por completo». Mientras, el Ayuntamiento ofrece una casa de emergencia a la familia desalojada

ELENA RODRÍGUEZ TAZONES.

El arquitecto municipal de Villaviciosa ya tiene elaborado el informe sobre el edificio situado junto al faro de Tazones, que tuvo que ser desalojado el viernes después de que el suelo del sótano cediera debido a los movimientos de tierras que venían produciéndose en las últimas semanas y acabara con una inclinación de las paredes de treinta centímetros. Ya el sábado, en la primera inspección técnica, se veía que «no había solución». Y el arquitecto municipal lo certifica en el documento redactado al respecto. Concluye que «es evidente que debe incoarse el correspondiente expediente de ruina y declarar el inmueble afectado como tal, tanto técnica como económicamente».

Porque, después de recorrer el edificio -que alberga una vivienda y una sidrería- indica que «son incontables las grietas, asientos, giros y desplazamientos motivados, en su mayor parte, por desplazamientos y asientos del terreno sobre el que se emplaza». Según su criterio, «existe agotamiento generalizado de los elementos constructivos y resistentes del edificio», por lo que requeriría «obras que van más allá de la simple conservación del edificio». Necesitaría, añade, «una demolición y reconstrucción completa al tratarse de una ruina generalizada». Descarta, por tanto, la rehabilitación. Ante esta conclusión y para que Fátima Tomé Da Silva, de 49 años, y sus hijos, Samuel (22) y Daniela (15) puedan recoger sus pertenencias, se les autorizará a lo largo de la mañana de hoy a entrar, pero siempre bajo «estricta vigilancia de los servicios municipales». Desde que cedió el suelo, se procedió a cortar los suministros de gas, agua y electricidad y la Policía Local precintó todo el recinto. También -según indicó el Ayuntamiento- el depósito de gas de Repsol «está cerrado y supervisado por los bomberos», para tranquilidad de los vecinos de la zona, que ayer preguntaban por ello.

La familia estaba ayer pendiente de este informe para saber si podría entrar a la que es su casa y también medio de vida al regentar la sidrería El Faro. Previamente, acompañados por un familiar y un asesor, se reunieron con el alcalde, Alejandro Vega, y la edil de Servicios Sociales, Lorena Villar, quienes volvieron a ofrecerles una casa de emergencia en Villaviciosa. Según ambas partes, hay disposición para trasladarse a ella, aunque antes hay que cerrar la tramitación correspondiente.

«Sobre una mina de azabache»

Mientras tanto, prosiguen las muestras de solidaridad. Según sus allegados, han empezado a recibir ofertas de trabajo, aunque de momento no las han podido valorar, inmersos como están en arreglar todos los papeles. Además, vecinos y hosteleros de la localidad siguen volcándose en recaudar fondos. «Es un local que nos daba mucha vida», decía María Luisa Fernández, residente de la zona y que se acercó hasta el lugar para ver, desolada, la gran grieta en el terreno. Asegura que bajo el suelo hubo una mina de azabache y que la lluvia caída en las últimas semanas pudo acelerar el movimiento de fallas.

Demarcación de Costas -dependiente del Ministerio de Medio Ambiente- sostiene que el terreno «no es dominio marítimo terrestre», por lo que no sería de su competencia. «Tampoco es una zona de servidumbre de protección», cuya responsabilidad sería del Principado, «al estar la casa alejada más de cien metros del litoral». El Ayuntamiento, por su parte apunta que es servidumbre de Costas, una franja en la que ya no se podría edificar, pero ya la casa es irrecuperable.

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