«La avispa asiática es una plaga que viene para quedarse y no se eliminará»

Méjica, en la charla celebrada en el local de Careñes y Villaverde. / A. G.-O.
Méjica, en la charla celebrada en el local de Careñes y Villaverde. / A. G.-O.

Méjica dice que Cabranes concentra el mayor número de nidos. En Villaviciosa se detectó uno en Candanal y varios insectos en Poreñu

ALICIA G.-OVIES VILLAVERDE.

Félix Méjica, vicepresidente de la Asociación para la Defensa de las Abejas del Principado de Asturias (Adapas), ofreció ayer una conferencia en el local social de la asociación vecinal de Careñes y Villaverde para explicar las características de la avispa asiática y los procedimientos para acabar con ella. Cabranes, apuntó, sería uno de los concejos de la zona centro donde más nidos se han encontrado hasta al momento. En Villaviciosa, por su parte, sólo se ha localizado uno en Candanal -que ya sido eliminado por el Principado- y varios ejemplares de insectos en Poreñu, en los límites con el concejo cabranés.

«La avispa asiática es una plaga que viene para quedarse y que no va a haber posibilidad de eliminar», aseguró Méjica. Ante este futuro, las únicas opciones pasan por buscar métodos que permitan acabar con las reinas y así disminuir lo máximo posible las posibilidades de que creen nuevos nidos y se sigan expandiendo por la región.

En este sentido, el especialista mostró a los presentes cómo elaborar una trampa casera con una botella de plástico, la cual hay que rellenar con un atrayente selectivo. «Últimamente la gente ha comenzado a hacer trampas con sidra dulce», afirmó. Y es que las manzanas son una de las frutas que más gustan a este tipo de avispa, de ahí el peligro para las cientos de hectáreas de pomares que se reparten por todo el municipio de Villaviciosa. «Si están en un pomar, no ves el nido y lo sacudes, pueden comerte vivo», afirmó.

Méjica, indicó además, que este tipo de insecto se está acostumbrado, cada vez más, a colocar sus nidos en zonas más bajas, «pudiendo ser un peligro si se encuentran cerca de poblaciones». De ahí, que los principales esfuerzos tengan que ir dedicados a erradicarlas de las zonas urbanas para lo que el otoño es una buena época. En estos meses, las reinas han salido para alimentarse y poder invernar todo el invierno, por lo que se encuentran en su momento más débil. «Cada reina que se mate será un nido menos», explicó. En cada uno de ellos, puede llegar a haber entre 5.000 y 8.000 avispas obreras.

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