El PP baraja demandar a un vecino que les acusó de dejarse sobornar

Los populares lamentan que la alcaldesa en funciones no expulsara al increpante y denuncia que este hecho se produce reiteradamente

M. P. PIEDRAS BLANCAS.

El Partido Popular de Piedras Blancas abandonó el Pleno de anteayer, cuando se trataba la cuestión sobre la perrera, al ser increpado por un vecino que pidió para sus concejales una «mordida» porque así «votarían a favor de la adhesión al consorcio del albergue de animales». Desde el PP lamentan la actitud de la alcaldesa, por no expulsar al vecino que pronunció la hiriente frase, y agradecen asimismo, la solidaridad de la concejala de Ciudadanos por dejar la sala junto a ellos «mientras la izquierda permaneció y lo prosiguió», según denuncia su portavoz en Castrillón, Jesús Pablo González-Nuevo Quiñones.

Para el PP, «el sectarismo y la doble vara de medir de la alcaldesa y de IU está clara». Asimismo, aseguran que se reservan el derecho de «entablar acciones judiciales» para defender su «honor y derechos básicos».

Aseguran desde el partido, que esta situación no es la primera vez que se produce. Así, según resalta Quiñones, «este vecino, empresario de la construcción de clara ideología de izquierda, acude a casi todos los plenos, y en la mayoría pronuncia imprecaciones al PP». Según denuncia el portavoz popular, lo hace «con la complacencia de la alcaldesa que, como mucho, le requiere un mejor comportamiento».

«El sectarismo y la doble vara de medir de IU y la alcaldesa está clara», dice Quiñones

Recuerda Quiñones que esa actitud ya provocó su salida del pleno hace unos meses. «Y ya advertimos en la Junta de Portavoces -resalta-, que saldríamos todas las veces que se reprodujeran estos comportamientos, como ocurrió con extrema gravedad ayer (por anteayer)». Según el portavoz popular, él mismo instó a la alcaldesa en funciones «que expulsara al calumniador de la sala, tras explicarle lo que había gritado y que habían oído todos los presentes menos ella, limitándose entonces a pedirle que no volviera a hablar». Según este relato de los hechos, el portavoz del PP apunta que «el calumniador replicó que no retiraba lo dicho, y se quedó con el asentimiento de la alcaldesa a pesar de mis requerimientos de expulsión».

Asimismo, según denuncian los populares, las increpaciones subieron de tono, y la alcaldesa «permitió en el capítulo de intervención del público al final del pleno, sobre temas del mismo, decir al susodicho que los del PP éramos unos fascistas y los hijos de los que asesinaron en las cunetas en la Guerra Civil».

En este punto, Quiñones considera esta acusación de «gravísima e inconcebible», y añade «que tanto o más lo es que se permita por una alcaldesa en un pleno, y más cuando en el anterior se expulsó sin más del mismo a un concejal del PP de Muros de Nalón por comentarios mucho menos graves, y que nosotros tampoco justificamos».

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