El botellón en el polideportivo, vigilado por cuarenta agentes

A. G.-O. LUANCO.

Desde primera hora de la tarde, la estación de autobuses comenzó a recibir a gente de todos los puntos del Principado. Encontrar sitio en las líneas de Gijón o Avilés se convirtió en tarea casi imposible, sobretodo bien entrada la noche. La tarde estuvo dedicada a los más pequeños, pero fue con los últimos rayos del sol cuando las calles comenzaron a llenarse. El polideportivo se convirtió, una vez más, en sede del botellón para los más jóvenes a pesar de contar con el aliciente del Festival Luanco al Mar. Aún así, como esperaba el alcalde, Jorge Suárez, el número fue inferior a ediciones anteriores ya que muchos prefirieron acudir a ver a Carlos Jean.

Cuarenta efectivos controlaron la fiesta. El parque Zapardel acogió por segundo año consecutivo un hospital de campaña con un médico y una enfermera.

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