El cádaver hallado en La Arena es el de un praviano desaparecido horas antes

La aparición del cadáver causó notable expectación el pasado sábado en el puerto de La Arena. / MARIETA
La aparición del cadáver causó notable expectación el pasado sábado en el puerto de La Arena. / MARIETA

La identificación de J. A. Fernández, de 83 años, se realizó ayer en el Anatómico Forense después de que la autopsia descartase una muerte violenta

J. F. GALÁN PRAVIA.

El cadáver hallado al mediodía del sábado en aguas del puerto de San Juan de la Arena ha sido identificado como J. A. Fernández García, vecino de Pravia de 83 años de edad que había desaparecido horas antes de su domicilio. La identificación se realizó ayer en el Instituto Anatómico Forense, donde también se practicó la autopsia. Revela que murió por ahogamiento, sin que mediase violencia.

El cuerpo sin vida fue localizado por dos hombres entre dos lanchas amarradas en el puerto, sito en la desembocadura del río Nalón. Según algunos testimonios, ambos se encontraban a bordo de una de ellas revisando su estado o preparándose para salir a navegar, maniobra que podría haber contribuido a que el cadáver saliese a flote.

Poco después llegaban varias patrullas de la Guardia Civil. Con la ayuda de los dos marineros y sirviéndose de su embarcación, los agentes consiguieron sacar a tierra el cadáver, que no portaba ningún tipo de investigación. No presentaba signos de violencia, y su estado invitaba a pensar que no llevaba demasiado tiempo en el agua.

Tras las primeras pesquisas la investigación se orientó hacia la posibilidad de que se tratase de un vecino de Pravia, a unos diez kilómetros río arriba, de una edad similar que había desaparecido esa misma mañana, extremo que finalmente ha sido confirmado.

El hallazgo levantó expectación en La Arena, una localidad de unos 1.400 habitantes en la que prácticamente todo el mundo se conoce. Los vecinos pronto descartaron que se tratase de alguien de la zona, y apuntaron a que el cadáver había sido arrastrado aguas abajo por el río Nalón, crecido a raíz del temporal. «Por muy fuerte que pegue del mar aquí no entra ni un tablón», aseguraba con rotundidad un veterano pescador.

El cadáver permaneció en una rampa de varada del puerto hasta que, unas dos horas después de su hallazgo, la autoridad judicial competente ordenó el levantamiento.

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