Un Carlos I de colección

El filatélico Eugenio Herrero; el vicepresidente del Grupo Filatélico y Numismático de Gijón, Orlando Moratinos; el responsable del Ateneo Obrero, Juan José Mangas, y el alcalde, Alejandro Vega, con el presidente de la Federación de Asociaciones Filatélicas, Ángel Iglesias, que usa el matasellos conmemorativo. /
El filatélico Eugenio Herrero; el vicepresidente del Grupo Filatélico y Numismático de Gijón, Orlando Moratinos; el responsable del Ateneo Obrero, Juan José Mangas, y el alcalde, Alejandro Vega, con el presidente de la Federación de Asociaciones Filatélicas, Ángel Iglesias, que usa el matasellos conmemorativo.

El Ateneo Obrero de Villaviciosa abre una muestra filatélica sobre el monarca, en la que hoy habrá un matasellos conmemorativo

ELENA RODRÍGUEZ VILLAVICIOSA.

«Tenía más sellos que cromos». Así resume Eugenio Herrero Sánchez su afición por la filatelia, que comenzó con seis años. Ahora tiene 64 y prueba del cariño y mimo que pone en esta actividad son los sellos y postales que ha prestado al Ateneo Obrero de Villaviciosa sobre la figura de Carlos I en un año en el que se conmemora el quinto aniversario de su llegada a España y, en concreto, a tierras maliayesas. Son nueve paneles que recorren toda su vida y que forman parte de una exposición mayor sobre Villaviciosa y Asturias organizada también por el Grupo Filatélico y Numismático de Gijón y la Federación Asturiana de Sociedades Filatélicas de Asturias (Fasfil).

En el recorrido los visitantes podrán descubrir curiosidades como una postal de la pila bautismal en la que fue bautizado en Gante, los sellos que emitieron conjuntamente España y Bélgica en el año 2000 con motivo de los 500 años de su nacimiento; los sobres de 1958 (en el cuarto centenario de su muerte) que recuerdan su desembarco y la estancia en la Casa de los Hevia; una tarjeta postal con el retrato ecuestre que le hizo Aanton van Dyck y que se encuentra en la galería de los Uffizi de Florencia, y sellos y sobres conmemorativos de una visita muy desconocida para muchos: la que hizo a Mónaco en junio de 1529.

Pero no solo es filatelia centrada en su figura, los lugares que recorrió o los edificios en los que se le recuerda con escudos. También la hay sobre las personas que estuvieron relacionadas con él, como el cardenal Cisneros, regente desde la muerte de Fernando el Católico; la comunera María Pacheco, que tomó el mando de la sublevación de las Comunidades de Castilla; Martín Lutero, impulsor de la reforma protestante; su esposa Isabel de Portugal, su hijo Felipe II y los ilegítimos Margarita de Parma y Juan de Austria.

No faltan sobres con Francisco I de Francia y de la expansión del imperio español, con referencias a Juan Sebastián Elcano y Bartolomé de las Casas, entre otros muchos. «Mi interés por su figura comenzó cuando me trasladé aquí, a Villaviciosa, hace seis años a vivir. Está intrínsecamente unido a esta tierra».

Esta colección forma parte de otra sobre la historia de Villaviciosa, pero aprovechando el quinto centenario de su llegada, Herrero se ofreció a mostrarla aparte y unirse, así, a los demás acto s que ha habido a lo largo del año. La muestra estará abierta hasta el 11 de enero y se podrá visitar de 16 a 21 horas, de lunes a viernes, en el Ateneo Obrero.

Hoy será para ellos un día especial, pues esta tarde una funcionaria de Correos acudirá a las instalaciones para estampar en sobres que el grupo pone a la venta o tarjetas que los interesados estén en llevar el matasellos conmemorativo creado por Eugenio Herrero. Será de 17 a 20 horas.

Curiosidades de otras épocas

Allí, los visitantes podrán detenerse en otras colecciones que configuran la muestra. Son 'Villaviciosa, historia postal', del propio Herrero; 'Pueblos Ejemplares' (hasta 2014) y 'Juan Carlos I', de Roberto Fernández; una cuarta de postales antiguas de nuestra comunidad, de Domingo Guerrero, una quinta, de sellos asturianos, de Salvador Martín y la última, de filatelia asturiana, de Daniel Jiménez. Todos ellos son miembros del Grupo Filatélico y Numismático de Gijón y muestran otras curiosidades, como los sellos de recargo emitidos por el Consejo de Castilla y León, cuando Asturias se declaró independiente en 1937, y en los que había que pagar cinco céntimos de más para sufragar los gastos de la guerra civil.

«En el grupo buscamos un tema que nos genere interés y a partir de ahí cada uno decide su colección. Es algo que supone paciencia, tiempo y algo de dinero. El valor económico que tienen es poco», explican. Internet se ha vuelto una herramienta imprescindible para encontrar sellos (se subastan) como para seguir profundizando en la historia que leen en los libros. «La filatelia también es cultura y, en esta búsqueda, lo que hacemos fundamentalmente es aprender», concluyen.

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