Carreño facilita pisos a las dos familias desalojadas del edificio de Candás

El bloque de viviendas en Candás donde se alojará provisionamiente una de las familias afectadas. / P. G.-P.
El bloque de viviendas en Candás donde se alojará provisionamiente una de las familias afectadas. / P. G.-P.

Los afectados dispondrán de las viviendas durante un mes y, después, recibirán una ayuda municipal para alquilar el alojamiento que escojan

PEPE G.-PUMARINO CANDÁS.

Servicios Sociales del Ayuntamiento de Carreño facilitará dos viviendas a otras tantas familias desalojadas del inmueble de Candás que tuvo que ser desalojado a causa del desplome del tejado. Los responsables municipales se reunieron ayer con las dos familias afectadas que estaban alojadas en un hotel de Perlora para cerrar el acuerdo. Los inquilinos podrán ocupar estos pisos durante el plazo máximo de un mes. Durante este tiempo, deberán buscar una nueva residencia y, cuando se hayan trasladado, recibirán una ayuda municipal para pagar el alquiler. Es una subvención que consistirá en el abono del depósito o fianza que deberán realizar con la propiedad e incluirá también una cantidad para pagar el primer mes del contrato de arrendamiento.

Según explicó Mónica Jiménez Amaya, integrante de una de las familias desalojadas que abandonaron ayer el hotel de Perlora, «la propuesta es muy razonable dadas las circunstancias. Nos imaginábamos que nos quedaríamos en la calle». Y dejaron muy claro que no quieren volver al piso del edificio siniestrado. «Eso es algo que tenemos claro, más porque nos resultaría muy difícil. Cada vez que entro en él, se me revuelve todo el cuerpo y no nos podemos sentir seguros ya después de la experiencia vivida».

Acciones legales

Por este motivo, ahora las familias tampoco descartan iniciar acciones legales contra la propiedad por los daños que, aunque no fueron materiales, sí dejaron secuelas en su salud. «Aunque esto es algo que todavía mi familia se plantea en este momento», añadió Mónica Jiménez.

Entretanto, el resto de los inquilinos desalojados del edificio anexo permanecerán en las casas de sus parientes hasta que se acometan las reparaciones de la cubierta del edificio donde residen. Unas obras que llevarán tiempo y que únicamente consistirán en la renovación del tejado que afectará también al inmueble colindante ya que ambos comparten la misma estructura.

Así, inicialmente y tras efectuar las correspondientes inspecciones técnicas por parte del Ayuntamiento y de la propiedad, tras el desplome parcial de la cubierta, el edificio no presenta daño alguno en lo que se refiere a su estabilidad y seguridad, según constataron los técnicos en su inspección.Los dos edificios, construidos en los años sesenta, ya fueron objeto de varias reparaciones del tejado y, más recientemente, pintaron las fachadas.

Las causas del desplome aún no están claras. Todo parece indicar que pudieron ser las fuertes lluvias de esos días. Esta circunstancia pudo originar el embolsamiento de agua en una zona de la cubierta, lo que propició su desplome. En cualquier caso, fue una suerte que no hubiera nadie en el piso más alto. Según el propietario, «estaba vacío desde hacía tiempo por impago del alquiler».

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