Casquita se vuelca con el peregrino

Mari Paz Campa, colocando el puesto de avituallamiento.
Mari Paz Campa, colocando el puesto de avituallamiento. / A. G.-O.

Los vecinos montan cada día un puesto de avituallamiento al que no le falta de nada, desde café hasta fruta

A. G.-O. VILLAVICIOSA.

Casquita es una zona de paso, un lugar de despedidas. Cada día, los vecinos ven como decenas de peregrinos se dicen adiós y continúan su camino en direcciones contrarias. Unos seguirán hasta Gijón y otros finalizarán el recorrido en Covadonga. Esas personas se han convertido en una parte más de su día a día. Les ayudan, les aconsejan y, ahora, les ofrecen una zona de descanso. Desde hace un par de meses, junto a la capilla, han instalado una mesa de avituallamiento a la que no le falta de nada. Desde café hasta fruta y galletas. No han dejado nada a la imaginación. «Cuando les decías que hasta Valdediós o Peón no iban a tener un sitio para reponer fuerzas, se echaban las manos a la cabeza», explica Mari Paz Campa. De ella ha sido la idea de colocar este pequeño 'stand'.

La iniciativa no ha pasado inadvertida y desde entonces Campa no ha dejado de trabajar. «Ayer me pasé el día haciendo cafeteras», asegura. Su día comienza a las 7 de la mañana. Un vecino se encarga de abrir la capilla, algo que «agradecen mucho los peregrinos», y ella va montando la mesa con la comida: fruta, galletas, agua, zumos...

No solo eso. Los vecinos cuentan con su propio sello, para que los peregrinos puedan llevarse un recuerdo de su paso por la localidad, y Campa está pensando en colocar un libro donde puedan quedar recogidas sus vivencias durante el Camino. Tienen hasta su propia mascota: Faunino, al que han vestido con un saco de tela y unas madreñas. «Es lo que se ponía la gente antiguamente cuando llovía y tenían que ir al campo», explica. Su nombre viene del dios Fauno, «ya que estamos en una zona agrícola y ganadera», y está dedicado a los peregrinos. A sus pies colocan cada día una pizarra con mensajes de ánimo.

Disfrutar de los productos es gratuito y esta vecina solo pide la voluntad. Las ganancias, «si las hay», irán destinadas a un fin solidario. «Ya tengo pensado para qué va a ir», afirma. Tan solo el mes pasado hicieron el Camino de Santiago 41.620 peregrinos. De ellos, 2.323 eligieron la ruta del norte y 1.929, el Camino Primitivo.

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