El castrillonense que viste a Beyonce

Marcos Batuecas. / LVA
Marcos Batuecas. / LVA

Marcos Batuecas lidera el equipo de 'Personal Shopping' de la marca Net-a-Porter | Reside en Londres, desde donde trabaja con mujeres de todo el mundo, entre ellas celebridades como Lady Gaga o Victoria Beckham

SHEYLA GONZÁLEZ PIEDRAS BLANCAS.

Marcos Batuecas reside en Londres desde hace ocho años. Una ciudad cosmopolita que le recibió con 22 años y unas ganas inmensas de formarse en el mundo de la moda y encontrar su sitio en este mercado. Un nuevo proyecto de vida, que aunque le «asustó» al principio ahora se ha convertido en su experiencia de vida.

El joven castrillonense realizó sus estudios de master en Londres, en el Instituto Marangoni, tras haber estudiado la carrera en Santiago de Compostela. «Tuve mucha suerte, vine a estudiar y me quedé. Estudié en una de las mejores escuelas de moda del mundo que me ofreció la posibilidad de incorporarme al mundo laboral con unas prácticas con el diseñador Erdem», explica Batuecas, que hoy ve con retrospectiva todo el camino recorrido hasta su puesto actual como cabeza visible del equipo de Personal Shopping de la marca online Net-a-Porter, que trabaja diariamente con millones de mujeres en todo el mundo, entre ellas estrellas del mundo del cine y la música.

Cómo llegó a liderar un equipo de compuesto por treinta personas es un cúmulo de buenas casualidades, pero también de mucho trabajo y tesón. Marcos Batuecas comenzó con un pequeño blog en el que mostraba sus looks. Una página que cerró con el paso del tiempo para dedicarse por completo a su carrera profesional. «Tras trabajar con Erdem entré en Burberry, donde estuve cuatro años. Supuso la experiencia más importante laboralmente. Empecé desde abajo, entrenando a los dependientes de las tiendas para que conocieran el producto y acabé instruyendo a los directivos de la marca en presentaciones, lo que se conoce como 'Business Coach'. Ahí fue donde me contactaron de Net-a-Porter», comenta el joven.

«Irte de España es complicado, pero merece la pena cuando ves los resultados»

Irse en busca de futuro fuera de España no es sencillo, aunque «si lo que de verdad quieres está fuera tienes que trabajártelo. Yo sabía que en moda mi sitio estaba aquí», destaca Batuecas, que confiesa que, aunque tenía buen nivel de inglés, «cuando llegué aquí casi tuve que aprenderlo de nuevo, habituarme al acento fue probablemente lo mas difícil».

Desde su experiencia recomienda a todos los jóvenes ir en busca de sus sueños «allá donde sea necesario». En Net-a-Porter, un portal web que asesora a las mujeres sobre moda y les propone looks personalizados, lleva trabajando año y medio y de él depende todo el trabajo de los personal shopping. «Me atrajo mucho la idea de trabajar aquí aunque impone. Es algo que nunca pensé que haría, en mi mente estaba el diseño pero ahora estoy encantado. Mi futuro más cercano no lo entiendo sin la adrenalina de este trabajo», explica Batuecas.

En su tarea de jefe también entra «ser padre, hermano, psicólogo e incluso demonio a veces para ellas. Es un trabajo que tienes que amar porque te pasas el día viajando o en eventos», explica el castrillonense, que ha aprendido a compaginar su vida laboral con la personal y de ocio en Londres, «mi pareja trabaja de relaciones públicas y eso es bueno porque nos rodeamos de las mismas personas y podemos complementarnos. Eso sí, me he tenido que poner pautas de descanso».

Debido a su trabajo febrero y septiembre son meses caóticos porque en ellos se celebran las semanas de la moda que le hacen vivir en aviones, trenes y taxis. «Soñaba con esto pero una vez que lo vives es mucho mejor de lo que imaginaba», destaca Batuecas, que reconoce que «he logrado hacer cosas que jamás pensé que me fueran a pasar, como trabajar con Lady Gaga, Beyonce o Victoria Beckham».

Marcos Batuecas busca hueco cuando puede para visitar a su familia, que sigue residiendo en Piedras Blancas. «Yo siempre explico que soy asturiano, a todo el mundo. No puedo venir tanto como quisiera por mi trabajo, pero mi familia y amigos de toda la vida siguen allí y no quiero desvincularme, cada dos o tres meses voy a verles».

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