Un colegio adaptado y sin fichas

Un colegio adaptado y sin fichas
Profesorado y alumnado de educación infantil de la Escuela Rural de Naveces. / MARIETA

La escuela de Naveces aplica una metodología novedosa de espacios de aprendizaje

Sheyla González
SHEYLA GONZÁLEZ

La escuela rural está en auge gracias a las metodologías de aprendizaje que en ellas se pueden aplicar por la baja tasa de matriculación que existía hasta ahora. Una tónica que está cambiando gracias a proyectos educativos como el que desarrollan desde hace tres años en la escuela rural de Naveces, integrada en el Colegio Rural Agrupado de Castrillón-Illas. La profesora de infantil y jefa de estudios, Merce Rodríguez, llegó al centro dispuesta a revolucionar la escuela tradicional para adaptarla a las nuevas necesidades educativas.

Su proyecto, 'Creando espacios de aprendizaje', comenzó a desarrollarse desde lo más básico, el mobiliario. «Quise deshacerme de las viejas mesas y sillas porque quería que los niños tuvieran libertad», explica Merce Rodríguez. Para ello quitó los muebles e instaló rincones de aprendizaje y nuevas estanterías y módulos adaptados a la altura de los niños. «De esta manera ellos mismos pueden coger los materiales y trabajar con ellos sin necesitarnos a los adultos. Es una manera de fomentar su autonomía», comenta la profesora.

El segundo paso fue acabar con las «aburridas» fichas tradicionales. La educadora quería modificar la rutina para dar paso a clases más amenas. «Puse a disposición de todo el alumnado diferentes materiales con los que trabajar y con los que ellos mismos hacen sus fichas o trabajos. De esta manera se trabaja libremente sin estar encorsetados», destaca. Esto, además de dar libertad, permite que los pequeños, que cuentan con entre tres y cinco años, puedan desarrollar sus conocimientos a su propio ritmo.

A clase en Naveces van doce niños que cursan infantil y que viven en los diferentes núcleos de la parroquia. Cuando Merce Rodríguez llegó eran siete y el año que viene serán alguno más. «Se notan los resultados y sobre todo que tanto el centro como las familias han sabido adaptarse a esta nueva metodología educativa», comenta la autora del proyecto. Esta curiosa forma de dar clase ha conseguido llevarse el premio especial de la Universidad Internacional de Valencia, convocado por la Fundación Atresmedia, en la categoría de 'Nuevas experiencias de aprendizaje'.

El jurado valoró que «propone un cambio, con muy pocos medios, en la forma de enseñar aplicando nuevos enfoques de enseñanza, invitando al juego, la curiosidad, la acción, la participación y la autonomía de los niños». La gala de entrega de premios se celebrará el próximo martes, en Madrid, en el salón de actos de la Fundación Giner de los Ríos.

Los alumnos de Naveces experimentan según sus intereses y necesidades. «Esto ayuda a tener una mayor atención a la diversidad. Aquellos alumnos que tienen necesidades especiales no sienten que van a otro ritmo porque nadie lleva el mismo, eso les permite sentirse mejor que si se siguieran los programas habituales», puntualizó Merce Rodríguez.

Las familias tienen un papel importante en el día a día de la escuela. «Con ellos acordamos llevar a cabo todo el cambio y lo aceptaron muy bien. Se han implicado en todo momento y nos han ayudado mucho», recalca la profesora. Los padres han ayudado a amueblar el nuevo aula y se encargan de aportar el material necesario para desarrollar algunas de las actividades. «Por ejemplo cuando salimos al huerto son algunos de los familiares quienes vienen a explicar a los niños todo lo relacionado con la siembre», apunta Rodríguez, que añade que «si la escuela rural es enriquecedora por si misma, con proyectos como este lo es aún más».

En el aumento de la matrícula también tiene que ver la mezcla de niños dentro del aula. «Conviven alumnos de tres, cuatro y cinco años, lo que permite que los mayores enseñen a los pequeños, aunque ellos también aprenden mucho de ellos en el día a día», señala Merce Rodríguez.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos