«El comercio local está un poco parado; hay que dinamizarlo»

Teresa Iglesias, en La Venta del Valloberu. / P. CITOULA
Teresa Iglesias, en La Venta del Valloberu. / P. CITOULA

«Aparte de los cheques regalo, esta Navidad sortearemos un coche y nos sumaremos a la ruta de belenes con nuestros propios nacimientos»Teresa Iglesias Presidenta provisional de la Asociación de Autónomos Comerciantes y Servicios de Villaviciosa (Acosevi)

ELENA RODRÍGUEZ VILLAVICIOSA.

No hubo candidaturas para tomar las riendas de la Asociación de Autónomos Comerciantes y Servicios (Acosevi) de Villaviciosa después de que la anterior presidenta, Sandra Medio, decidiese no renovar su cargo y el hasta ahora vicepresidente, Samuel Bermúdez, cambiara de residencia. Teresa Iglesias (Rales 1959), copropietaria con su hermana Elena del restaurante La Venta de Valloberu y que previamente ya había ocupado la presidencia del colectivo durante cinco años y medio, se ha ofrecido a ponerse al frente, pero «de forma provisional, durante seis meses o un año como máximo», para que los más jóvenes vayan tomando el relevo. A esta nueva etapa se suman Damián Pérez, de Toti Shop; Adela Gancedo, de La nena joyas; Samuel Jurado, de Relojería Jurado, y Pablo Gutiérrez, del negocio de hostelería La Cacharrería.

-¿Qué retos se plantea?

-Mantener Acosevi bien alto. Somos unos cuantos para que así sea. La verdad es que el comercio está un poco parado y hay que darle un impulso, dinamizarlo. Necesitamos que la gente joven aporte ideas, porque a los viejos (sonríe) se nos están acabando. Durante esos cinco años y medio de mi gestión, teníamos casi una actividad por mes. Estoy contenta con el trabajo que hice, porque soy una enamorada de Villaviciosa y hago lo que sea por que esto funcione y no me importa trabajar gratis.

-Queda poco para la campaña de Navidad. ¿Cómo será?

-Hay novedades. Porque, además de la entrega de papeletas para que los clientes opten a diecisiete cheques regalo, con un total de 4.000 euros, en esta ocasión vamos a sortear un coche, un Dacia Sandero. Se repartirán tarjetas y cada una de ellas deberá llevar seis sellos (tres de los establecimientos de hostelería y otros tres de comercios y servicios). Al acabar el año, sacaremos ante notario seis tarjetas y los dueños deberán presentarse una semana después, coger una de las llaves que se les ofrecerán y aquel que tenga la que abre el coche se quedará con él.

-¿Hay más?

-Sí, en Villaviciosa hay mucha tradición belenista y hay una ruta para visitar los que se instalan en la Fundación Cardín, la Casa de los Hevia, el monasterio de las Clarisas y la iglesia parroquial. Vamos a apoyarla con la entrega de un cheque regalo de 200 euros para gastar en los establecimientos asociados. Pero es que, además, nos sumaremos con nuestros propios nacimientos. Es una forma de que vecinos y visitantes entren en los comercios, miren y compren.

-¿La crisis ha pasado? ¿Lo notan?

-En hostelería, este verano fue mejor que el anterior. Ahora nos quedan los meses duros. En cualquier caso, dentro de la asociación -que tiene noventa socios-, de hostelería somos una docena. A los comercios no los convencidos de que ya haya pasado.

-¿Por la competencia de los centros comerciales y la venta online?

-Así es. Esa competencia es brutal y, aunque en precios es muy difícil competir con la venta online, el comercio de proximidad te permite llevarte las prendas a casa, probárselas a tu hijo y si no te gusta, lo devuelves. En internet también se puede hacer, pero no es tan inmediato ni cercano. Aquí nos conocemos todos. Una de las grandes ventajas de un portal con respecto al comercio de barrio es que no tiene que pagar un local ni empleados... Pero si echamos a perder el comercio de proximidad, desaparecen muchos puestos de trabajo.

-¿Se plantean crecer en número de socios? ¿Hay posibilidad?

-Sí, sí que hay. Porque en el casco urbano somos unos ochenta negocios de hostelería entre confiterías, restaurantes, sidrerías, y en pequeño comercio también hay bastante más.

-Villaviciosa forma parte del Plan Estratégico de Comercio regional.

-Sí, desde 2009. Mediante un convenio con el Ayuntamiento, el Gobierno regional inyecta una cantidad y tenemos una gerente que nos asesora. Ahora estamos poniendo en marcha una tarjeta de fidelización. Lo que pasa es que esa subvención ha ido bajando dos tercios en todo este tiempo y como esa ayuda está supeditada a las actividades que uno haga y al dinero que desembolse para que luego la ayuda te revierta, durante la crisis no todos decidieron sumarse.

-Hay quien dice que, con motivo de la crisis, se abrieron negocios sin formación en el sector.

-Es verdad que hemos visto negocios cremallera: cerraba uno y abría otro después, porque hay muchos gastos y si no vendes... Pero, aquí, en Villaviciosa, la mayoría son familiares. Pasan de abuelos a padres, de padres a hijos.

-¿Qué le gustaría lograr?

-Más participación de los socios. Les animo a que si tienen una idea, por pequeña que sea, que lo digan. Luego ya veremos si se desarrolla. Ninguna idea es infalible. Lo que está claro es que la que no se hace siempre sale mal.

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