Compañía a través de la pantalla

Compañía a través de la pantalla
La usuaria Genita Ceñal, en una sesión con la psicóloga Maite Montes. / FOTOS: A. G.-O.

Villaviciosa y Cabranes se benefician de un programa pionero de teleasistencia online

ALICIA G.-OVIES VILLAVICIOSA.

Los Servicios Sociales de Villaviciosa atienden al año a más de medio centenar de personas dentro del programa de teleasistencia. Un número que en el marco de la Comarca de la Sidra aumenta considerablemente. El ente supramunicipal ha puesto en marcha una iniciativa pionera en esta materia con el fin de favorecer el día a día de las personas mayores. Se trata de un sistema de videoconferencias en el que los usuarios pueden contactar, previa cita, a través de una pantalla con una psicóloga que les acompaña y con la que realizan actividades para ejercitar la memoria.

El proyecto, que afronta su fase inicial, cuenta en este periodo de pruebas con cuatro usuarios. Dos son de Villaviciosa, uno de Cabranes y otro de Nava. El sistema ha sido elaborado por un ingeniero que se ha encargado de diseñar un interfaz sencillo y ha creado un servidor propio para asegurar los datos personales de todos los participantes. «Era fundamental que la imagen y el sonido fueran buenos», explica el coordinador del programa, José Antonio Labra.

El proceso es sencillo. La psicóloga Maite Montes queda con los participantes a una hora concreta. Los usuarios encienden la pantalla cedida por la Comarca de la Sidra y en pocos minutos están recibiendo una llamada. Tan solo unos segundos después, se inicia la sesión. «Tenemos una relación y un contacto casi diario que me permite saber cómo se encuentran solo con verlas. Al principio, les costó un poco, pero ahora les encanta hablar y hacer actividades», explica Montes. Tras unas primeras preguntas personales, comienzan los ejercicios que van variando según el avance de la enfermedad o las necesidades de cada uno.

Genita Ceñal perdió a su marido el pasado año y, aunque vive con su hija, las sesiones con la psicóloga la ayudan a estar acompañada cuando tiene que quedarse sola. «Al principio me costó mucho trabajo empezar y hacerme al sistema, pero ahora estoy muy contenta», asegura. Las conversaciones con Montes son para ella uno de los momentos más esperados de la semana. Los lunes los dedican a ejercitar la memoria, mientras los fines de semana las sesiones son mucho más libres.

Escapar del día a día

Para Maite Manso, de 73 años, este sistema supone una forma de escapar del día a día sin salir de casa. «Como con mi marido no puedo hablar -está enfermo de alzhéimer- con Maite estoy muy relajada», asegura. Muchas veces los dos se sientan delante de la pantalla, que tienen instalada en el salón de su casa de Villaviciosa, aunque «él aguanta muy poco. Dice que para qué necesitamos tantos aparatos», afirmó ella.

Manso ya ha propuesto a los coordinadores del proyecto ir un paso más allá. Sus hijos viven fuera de Asturias y le gustaría poder hablar con ellos igual que con la psicóloga. «No tiene nada que ver con hacerlo por teléfono», explica. Una propuesta que ya han tenido en cuenta, pero que depende de la financiación. Para dar estos primeros pasos han contado con una subvención del Ministerio de Hacienda con cargo a la asignación de proyectos sociales del IRPF de 2016. Dinero insuficiente para ir más allá.

La idea de la Comarca de la Sidra es convertir este sistema en un servicio fijo del ente. Cuentan, además, con un software libre que les permite hacer todos los cambios que consideren oportunos. Su objetivo es, además, tener un centro propio con trabajadores habituales. Esto permitiría a los usuarios ponerse en contacto directamente con el profesional, sin necesidad de concertar una cita antes. Por ahora, el primer paso es aumentar de cuatro a siete los participantes, cifra que podría llegar a la decena antes de finalizar el verano.

Es la segunda vez que intentan poner el proyecto en marcha. De 2008 a 2012, el sistema funcionó sin interrupciones en diversos hogares. La crisis de las administraciones obligó a cancelarlo, pero ahora lo han recuperado. «Es fundamental adaptar la tecnología al usuario y no al revés. Por suerte, mucha gente mayor tiene internet en casa y eso nos ha facilitado la tarea», reconoce Labra.

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