Condenada a un año y cuatro meses de cárcel por maltratar a su abuelo

Natalia Valdés, durante el juicio celebrado en Avilés. / MARIETA
Natalia Valdés, durante el juicio celebrado en Avilés. / MARIETA

El juez considera que privó al anciano del contacto con otros familiares y le controlaba la medicación

C. DEL RÍO AVILÉS.

El Juzgado de lo Penal Número 2 de Avilés ha condenado a un año y cuatro meses de prisión a N. V. F. por trato degradante a su abuelo con agravante de género y la absuelve del homicidio imprudente que solicitaba la acusación particular, ejercida por su expareja en representación de la hija en común. La defensa de Natalia Valdés, a cargo de José Carlos Botas, recurrirá la sentencia. Silvino Valdés falleció en abril de 2014 en la casa familiar que tenían alquilada en Agones (Pravia).

La sentencia considera probado que la mujer, natural de Villaviciosa y que ha residido, al menos, en Pravia y Cudillero, privó a su abuelo de todo contacto con sus familiares de Villaviciosa y controlaba toda la medicación que tomaba. «Por sí misma y sin autorización facultativa, modificó la medicación que tomaba Silvino y le suministraba sin necesidad, diariamente, dos orfidales por la mañana, en el desayuno, y otros dos por la tarde, así como tres gotas de Haloperidol tres veces al día». El magistrado refleja también que Natalia Valdés, en una ocasión, inmovilizó a su abuelo con una sábana y el obligó a tomarse la medicación, «agarrándole por el brazo y a pesar de que Silvino se negaba a ello».

Al margen de «la acreditada sobremedicación de Silvino por parte de su nieta en los días anteriores a su fallecimiento», el juez considera que la muerte del hombre no se le puede imputar porque las muestras detectadas en su cuerpo derivan de medicamentos «que le habían sido prescritos por un facultativo médico y en cantidad no solo no letal, sino en rango terapéutico».

La sentencia la absuelve del homicidio imprudente que pedía la acusación particular La sentencia se apoya en el testimonio de la cuidadora y el informe toxicológico

La sentencia otorga total credibilidad al testimonio de la cuidadora contratada una semana antes de la muerte de Silvino y que fue llevada al juicio por la Fiscalía y la acusación particular, a cargo de la abogada Anatolia Ferrera. También a los mensajes de WhatsApp enviados por la nieta a esta mujer, en uno de los cuales les escribió 'las pastillas se las tomaba él, eh?', un mensaje que, según el juez, «denota que la acusada era consciente de que la medicación que había proporcionado a su abuelo era superior a la pautada por sus médicos». Según esta cuidadora, el estado de Silvino, tanto físico como mental, era bueno, mientras que N. V. F. había manifestado a un médico del Centro de Salud de Pravia que padecía demencia senil y agresividad.

Por el contrario, apenas concede credibilidad a las declaraciones de los testigos de la defensa (el casero, su suegro y la primera cuidadora, que actualmente trabaja con los hijos de la mujer). «Si Silvino acudía todos los días a los bares de Pravia y Agones, no se explica el motivo por el cual la defensa no ha aportado ningún testigo imparcial y objetivo, ajeno a toda relación contractual o familiar con la acusada, como podría haber sido cualquier parroquiano de dichas localidades», apunta el magistrado.

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