Covadonga en el vía crucis de Candás

Los participantes del vía crucis de Candás, que recorrió las calles más céntricas con lecturas en las estaciones. /  J. F.
Los participantes del vía crucis de Candás, que recorrió las calles más céntricas con lecturas en las estaciones. / J. F.

Los asistentes recordaron la coronación de la Virgen en una estación. El Encuentro en El Paseín y la Venia en Luanco cierran hoy la Semana Santa

PEPE G.-PUMARINO CANDÁS / LUANCO.

En el centenario de la Coronación de la Virgen de Covadonga y decimotercer centenario de los orígenes del reino de Asturias, el vía crucis de Candás tuvo un especial recuerdo para Covadonga, para la patrona de Asturias. El recorrido que rememora el camino de Cristo hacia el Calvario partió a las siete de la mañana, encabezada por el párroco de la iglesia de San Félix, José Manuel García. Discurrió por el casco urbano, donde los cientos de devotos fueron cubriendo las catorce estaciones, con lecturas de los textos escritos por la periodista María Teresa Álvarez que, en esta ocasión, quiso tener presente la celebración del centenario y propuso al sacerdote un diálogo con la Virgen, quien acompañó a su hijo hasta el Gólgota. Después, los actos religiosos de la Pasión finalizaron con la liturgia y las procesiones del Santo Entierro y el Silencio.

Ayer, el canto popular de La Salve, congregó a las ocho de la tarde a cientos de personas en la Plaza de El Paseín, con motivo de la procesión que traslada la imagen de la Virgen Dolorosa a los locales de la Cofradía de Pescadores Virgen del Rosario. Esta costumbre es la antesala del ceremonial del Encuentro que tendrá lugar hoy, a las 11.30 horas, en el mismo escenario, con la retirada del velo que cubre la talla de la Virgen. Se trata de una tradición marinera que, de ejecutarse con la precisión que requiere, mantiene la creencia local de augurar los resultados de las costeras del año.

En Luanco, los actos religiosos guardan similitud a los de la vecina capital del concejo de Carreño. El hecho diferencial es que en la villa luanquina no tiene lugar el canto de La Salve. Su tradición marinera se centra exclusivamente en el ritual de La Venia, cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII. El escenario es el arenal de La Ribera, aunque en alguna ocasión y de manera excepcional, se celebró en la playa de Cabo Muerto, que es la más equipada para la temporada estival. El ceremonial se inicia con el traslado en procesión de la Virgen Dolorosa totalmente enlutada hasta la capilla de La Concepción la noche de Viernes Santo conocida popularmente como 'Los Callandinos'. Este paso discurre acompañado de farolillos por los asistentes.

En el Domingo de Resurrección este paso se dirige a la playa encabezado por el abanderado que ejecutará el ritual sobre la arena. Esta maniobra de efectuar tres banderazos en rasante tras realizar tres genuflexiones la lleva a cabo César Menéndez. Al tercer banderazo, el manto enlutado de la Virgen es retirado descubriendo la túnica blanca oculta bajo la negra de luto. El encuentro tiene lugar siempre frente al paso de la Resurrección. La tradición dice que si el abanderado ejecuta la maniobra sin que el paño toque la arena, habrá una buena costera. Será a l as 12 horas.

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