«No creí que nos quisiera tanta gente»

Alicia García atiende a unos clientes que acudieron hoy al restaurante de Argüero. / A. G.-O.

Alicia García, dueña del restaurante El Verano, agradece las muestras de cariño de sus clientes en la reapertura del local

ALICIA G.-OVIES VILLAVICIOSA.

«No me quitaré nunca ese ruido de la cabeza». Una semana después, Alicia García, dueña del restaurante El Verano, no puede olvidar el estremecedor sonido que provocó la caída del techo del comedor de su local. Fue el pasado 29 de junio, coincidiendo con las fiestas de San Pedro, una jornada que no podrá olvidar. «Le debo un ramo de flores. Estamos aquí por un milagro», asegura. Y es que el destino quiso que el suceso tuviese lugar en la hora de cierre entre las comidas y las cenas. Poco tiempo antes, el salón se encontraba repleto.

Siete días después y con una nueva terraza para poder atender todas las demandas, El Verano ha reabierto sus puertas con más apoyo que nunca. Vecinos y clientes se han volcado para mostrar su apoyo a la familia de García. «No creí que nos quisiera tanta gente. Siempre estuve muy orgullosa de mis clientes, pero ahora aún más. Son maravillosos», asegura emocionada.

Desde el primer momento, amigos, clientes y vecinos de la zona se volcaron para ayudarlos en lo que fuera. No dudaron ni siquiera en ir con ellos a sacar escombros e intentar recuperar los objetos que se hubieses salvado. «Cuando vi todas las muestras de apoyo de emocioné. Hoy ha venido incluso gente que no solía pasar por aquí antes», cuenta.

«No me quitaré nunca ese ruido de la cabeza», asegura la hostelera sobre la caída del techo

Las obras para rehabilitar el techo del comedor todavía no han empezado. «La burocracia es demasiado larga», indica. Así que García ha optado por alquilar un par de carpas que ha instalado en el exterior del restaurante. Una opción que ha agradado a los clientes habituales, quienes durante el día de ayer la animaban a que volviera a ponerlas cada verano. «Al final ha quedado muy guapo», afirmaba. Además, en esta zona inesperada puede atender a los mismos clientes que antes del suceso, por lo que no pierde reservas.

Por el momento, siguen sin conocerse las causas que el pasado 29 de junio provocaron la caída de la techumbre del comedor, aunque lo más probable es que fueran las fuertes rachas de viento que hubo ese día. A García lo único que le importa ahora es que las obras comiencen cuanto antes. «No tenemos una fecha límite, pero espero que en un mes pueda estar todo solucionado», apunta. Ellos comenzaron los trámites necesarios al día siguiente de lo ocurrido, con la intención de poder abrir cuanto antes y no perder la temporada de estival. «Lo más importante es el techo, pero también habrá que arreglar las paredes», detalla.

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