La defensa de los acusados de asaltar cinco casas pide la nulidad del juicio

Los dos acusados por un robo y tres tentativas en Salinas, ayer, en el juzgado. / PATRICIA BREGÓN
Los dos acusados por un robo y tres tentativas en Salinas, ayer, en el juzgado. / PATRICIA BREGÓN

Asegura que se rompió la cadena de custodia de una grabación que los incrimina y que se entró en uno de sus domicilios sin autorización

C. DEL RÍO AVILÉS.

Las defensas de los dos varones acusados por la Fiscalía de un delito de robo con fuerza en casa habitada y tres continuados en grado de tentativa, todos ellos en Salinas, solicitaron ayer la nulidad del proceso basándose en la supuesta rotura de la cadena de custodia de una grabación que los incriminaría y la entrada en el domicilio de uno de los acusados sin autorización de la propietaria (su pareja), que se encontraba dando a luz. Asimismo, solicitaron que no se tuvieran en cuentas las «declaraciones espontáneas» que uno de los detenidos realizó a la Guardia Civil en el momento de su detención sin presencia de su abogado. El fiscal rechazó estas peticiones, aunque rebajó la pena solicitada para cada uno de ellos, que se enfrentan ahora a cinco años y nueve meses de prisión en el caso de R. R. G., reincidente, y cuatro años y nueve meses para C. N. F.

El caso ha quedado visto para sentencia después de que los dos acusados, toxicómanos en rehabilitación y con domicilios en Piedras Blancas y La Luz, respondieran solo a preguntas de sus abogados que iban «a la zona de chalés de Salinas a comprar droga y a consumirla».

El fiscal reconoció que no había prueba directa que los culpase, «pero sí indirecta e indicios más que evidentes», entre otros el reconocimiento de los objetos personales sustraídos que realizó la propietaria de la única casa en la que se consumó el robo y que fueron encontrados en el piso en el que C. N. F. vivía con su ahora expareja en la calle Francisco Pizarro, en La Luz.

La declaración más detallada durante la vista oral fue la de la agente de la Guardia Civil que participó en la investigación. Afirmó que fue el propietario de una vivienda asaltada que no presentó denuncia quien les llevó un lápiz USB con una grabación en la que los agentes identificaron a R. R. G. y C. N. F. porque ambos tenían antecedentes. Montaron, entonces, «vigilancias discretas en lugares frecuentados por toxicómanos». En uno de sus habituales desplazamientos en taxi, la Guardia Civil les dio el alto. En la mochila llevaban guantes, gorros, destornillador, relojes y «bastante dinero» (775 euros), algo que la defensa de R. R. G. atribuyó a su desahogada posición económica. Respecto al USB, afirmó que el vecino lo entregó al agente de la puerta, pero que enseguida llegó a sus manos porque estaban en el interior del cuartel de Piedras Blancas y, asimismo, reconoció que les ofreció «bastantes detalles», a pesar de que posteriormente, en presencia de su abogado, se acogió a su derecho a no declarar.

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