Desalojan a una familia al ceder el suelo de su casa, junto al faro de Tazones

Exterior del restaurante que regenta Tome. / A. FLÓREZ
Exterior del restaurante que regenta Tome. / A. FLÓREZ

El movimiento de fallas hizo vencer el suelo del sótano. Fátima Tome Da Silva, regente de la sidrería en el mismo edificio, y sus hijos están con una vecina

ELENA RODRÍGUEZ VILLAVICIOSA.

Una mujer, Fátima Tome Da Silva, de 49 años, y sus dos hijos -Samuel, de 22 años, y Daniela, de 15- fueron desalojados ayer por la tarde por la Policía Local de Villaviciosa después de que el terreno sobre el que se asienta el edificio en el que viven y que alberga también la sidrería que regentan madre e hijo, El Faro de Villaviciosa, cediese, provocando que el sótano también se viniera abajo. El inmueble está situado a escasos metros del faro de Tazones.

A falta de la confirmación por parte de los técnicos, la familia y los vecinos no tienen dudas: el origen está en el movimiento de fallas que creen que puede haberse acelerado en los últimos días a causa de la lluvia. Desde hacía dos semanas, la familia -que lleva doce años residiendo en esta vivienda, con cincuenta años de historia- escuchaba ruidos y veía cómo empezaban a aparecer grietas en las paredes.

Sin embargo, no fue hasta la noche del jueves al viernes cuando la situación ya fue verdaderamente preocupante. El suelo del sótano venció, se abrieron las paredes, hasta el punto de partirse una por la mitad y dejar una ventana a un lado y el resto del muro a otro. El resultado final fue que el piso de la cocina, del comedor y de la vivienda cedió, con el riesgo de que las grietas empezaran a hacerse más grandes.

Para Fátima (natural de Portugal y que enviudó al poco de comprar la casa con su marido) y sus hijos, nacidos ya en Asturias, este negocio es su medio de vida. Y su hogar. Por eso ayer les costaba tener que abandonarlo, después de haber dado aviso al Ayuntamiento.

El alcalde, Alejandro Vega, contactó con el área de Servicios Sociales, que buscó un alojamiento para poderles dar cobijo. Sin embargo, ha sido una vecina, Carmina, que lleva las riendas de los apartamentos rurales Les Mestes, la que les ha acogido. Les une una amistad desde hace años, cuando Fátima trabajaba en el bar del mismo nombre, también propiedad de Carmina.

«Se extiende a otras fincas»

El edificio ha quedado precintado. Será necesario conocer la estabilidad del terreno antes en el caso de que necesiten entrar a buscar algún enser. Será el lunes cuando el arquitecto municipal levante acta para buscar posibles soluciones para una vivienda que, según recordó el alcalde, se encuentra en una zona de dominio público de Costas. El faro es propiedad de la Autoridad Portuaria de Gijón.

Samuel, el hijo, pedía ayer la mayor celeridad en la toma de medidas ya que su casa es todo lo que tienen. Además, insiste en que, próximos a ellos, hay «tres praos más, donde residen más vecinos, y la falla se va extendiendo hacia esa zona».

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