El Desenclavo de Villaviciosa cumple 350 años a cubierto

Varios cofrades bajan a Jesús de la cruz para colocarlo en la urna de plata. /  FOTOS: ARNALDO GARCÍA
Varios cofrades bajan a Jesús de la cruz para colocarlo en la urna de plata. / FOTOS: ARNALDO GARCÍA

Las procesiones del Santo Entierro y la Soledad se cancelan a causa del mal tiempo

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Los seis pasos infantiles y los diez de adultos estaban preparados en el interior del claustro, ordenados de menor a mayor; las cruces, estandartillos y tablillas de vía crucis esperaban a sus porteadores, cien niños nerviosos por salir vestidos con las túnicas moradas de la Cofradía de Jesús Nazareno. Cien niños y setenta nazarenos adultos que hasta el último minuto confiaban en que el pronóstico que auguraba lluvia no se cumpliese y permitiese salir a la procesión del Santo Entierro, pero no tuvieron suerte.

La pequeña Ángela Rodríguez, de cinco años, se quedó sin llevar la cruz de madera. Su hermano Álvaro, de nueve, estaba ilusionado por portear un paso por primera vez, pero tendrá que esperar al año que viene. Al madrileño Ángel Sanz, de siete, le queda el recuerdo de las dos últimas semanas santas y el consuelo de haber participado en la procesión del Jueves Santo. Su primo Daniel Rodríguez estaba triste «porque me gustaría salir», aunque reconocía que en los seis años que lleva participando, desde que tenía cuatro, «ya nos pasó más veces e incluso nos pilló en plena procesión y tuvimos que correr con los estandartes porque empezó a llover». Como ellos, otros tantos cofrades y fieles tuvieron que conformarse, con resignación, con el solemne teatro litúrgico del Desenclavo que se celebra cada año desde 1668. Un auto sacramental que no ha cambiado desde sus orígenes, como así atestigua una filmación del año 1926 conservada en la Fundación Cardín, y que habitualmente se celebra en la plaza de San Francisco. Sin embargo, el viernes tuvo que hacerse en el interior de una iglesia de Santa María abarrotada de fieles.

Los clavos actuales

Precedido del toque a la oración de la Banda de Música de Villaviciosa y la Banda de Guerra del Regimiento Príncipe, el canónigo de la Catedral de Oviedo, José María Hevia leyó el sermón, mientras cuatro cofrades armados de martillos y tenazas iban despojando el cuerpo del título, la corona de espinas y los tres clavos. De la misma forma animó el orador a los fieles a sacar sus clavos y los del prójimo: «Saquemos con tenaza fuerte el clavo del paro, de la corrupción, del derroche; clavos de egoísmo y odio, de orgullo y autosuficiencia; de guerra y violencia, de hambre y miseria».

La lluvia no está respetando el 350 aniversario de la Semana Santa maliaya, y ayer obligó también a cancelar la procesión matutina. Ayer hubo vigilia en la iglesia de la Oliva y hoy, a las doce, saldrá la solemne procesión del Resucitado con María.

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