La directiva vecinal de Cazanes critica la desatención municipal en la parroquia

Atrás, Ramiro Castro, Kike Pérez, Pablo Cueto y Fernando Valdés. Delante, Mónica Castiello, Raquel Victorero, Piedad García y Mari Castiello./
Atrás, Ramiro Castro, Kike Pérez, Pablo Cueto y Fernando Valdés. Delante, Mónica Castiello, Raquel Victorero, Piedad García y Mari Castiello.

Se reunieron con el alcalde a principios de esta legislatura y tres años después «no se hizo nada»

ALICIA G.-OVIES VILLAVICIOSA.

Los vecinos de Cazanes están «hartos». En los últimos tres años las actuaciones en la parroquia han sido casi inexistentes, denuncian, a pesar de que en su día mantuvieron una reunión con el actual alcalde, Alejandro Vega, cuando acababa de llegar al cargo, para trasladarle los principales problemas. Un encuentro que volvió a repetirse hace varios días con las mismas demandas. Caminos en mal estado, falta de iluminación y paneles informativos, así como la necesidad de contar con un local social donde reunirse. «No se hizo nada», aseguran. Por el momento, el arquitecto municipal ya se ha comprometido a acudir a la parroquia para analizar estas peticiones.

Uno de los principales problemas es el mal estado del principal acceso a la parroquia, una de las más transitadas al unirse con la N-632 y la antigua carretera a Oviedo. En la reunión de hace tres años los miembros de la junta directiva de la asociación vecinal Foncaleyu, renovada por otros dos años hace unos meses, solicitaron el rebacheo de la misma, pero el paso del tiempo y el desgaste causado por el paso continuo de vehículos hacen necesario un aglomerado completo. El problema, apuntan, es que Cazanes no se encuentra incluido en el Plan de Caminos de 2017, cuyas obras están todavía realizándose.

La aprobación del presupuesto y del crédito extraordinario para este año contemplan una partida de 800.000 euros para este tipo de actuaciones. Por ello, los vecinos esperan que esta vez sí salgan beneficiados. «No es solo la necesidad de aglomerar, en muchos tramos no hay quitamiedos y puede llegar a ser un peligro para los conductores, aunque todavía no se ha llevado a cabo» afirma el presidente Fernando Valdés.

Sin local social

Otra de las carencias del colectivo vecinal es el local social. En la actualidad, los vecinos recurren al llagar de un vecino o a los bares de la parroquia para celebrar sus asambleas. El edificio de las antiguas escuelas de la parroquia -habitualmente cedido a las entidades vecinales- se vendió hace años, por lo que la asociación no cuenta con un espacio propio donde poder reunirse u organizar actividades. Una situación que los «ata de pies y manos», dicen, limitándoles en la oferta de talleres a los vecinos.

Las necesidades de la parroquia pasan también por mejorar el alumbrado público e instalar paneles informativos. Valdés denuncia, además, el cierre de varios caminos públicos por parte de un particular. «Hemos presentado varios escritos al Ayuntamiento, uno de ellos en esta legislatura, y nos han reconocido que esas vías son de titularidad pública, pero nadie hace nada para que vuelvan a abrirse y nosotros solos no podemos», explica. El presidente de los vecinos reconoce que «eran zonas en desuso, pero que podían ser de utilidad».

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