Fallece a los 87 años el exalcalde de Villaviciosa Julio César Álvarez Miranda

Julio César Álvarez Miranda. / E. C.

En las filas de Alianza Popular fue regidor de 1987 a 1991, tras haber sido diputado en la primera legislatura del parlamento asturiano

ALICIA G.-OVIES VILLAVICIOSA.

La política era su vida y, aunque no de manera directa, lo acompañó hasta el último de sus días. El que fue alcalde de Villaviciosa entre 1987 y 1991, Julio César Álvarez Miranda, falleció ayer en el Hospital de Cabueñes tras una larga enfermedad. Tenía 87 años y en su carrera política llegó, incluso, a formar su propio partido tras decidir abandonar Alianza Popular, la agrupación que lo llevó a ser regidor del concejo en el que pasó toda su vida.

Comenzó su carrera política como concejal de Coalición Democrática -partido fundado por Manuel Fraga en 1978- antes de sumarse a las filas de Alianza Popular. Fue en esta agrupación en la que vivió sus años dorados. En 1983 entraba a formar parte de la primera legislatura del parlamento asturiano como diputado por la circunscripción de oriente. Un puesto que mantuvo durante cuatro años. «Él quería volver a la política local porque lo que le gustaba era hacer cosas por su pueblo», recordaba ayer su sobrina-nieta Lorena Gil, quien actualmente es diputada por Podemos.

En 1987 salió elegido como alcalde de Villaviciosa, cargo que defendió durante una legislatura, antes de ser sustituido por Asensio Martínez Cobián, fallecido hace tres años y quien llegó a ocupar el puesto durante dieciséis años. «La suya era vocación pura y dura», aseguró su hija Mari Cruz Álvarez con la que vivió los últimos años. Poco después decidiría distanciarse de la agrupación y crear su propio partido político, Partido Independiente Liberal de Villaviciosa. La enfermedad quiso que poco a poco fuese alejándose de uno de sus grandes pasiones.

El maliayo vivió siempre en la parroquia de Peón. Miembro de una familia de dieciséis hermanos, se casó con María Luz Díaz Carriles. Con ella tuvo tres hijos, Julia María, Mari Cruz y Abel José Álvarez. Compaginó su vida política como partidor de herencias, una profesión que le hizo muy conocido en el concejo. «Debió visitar todas las casas. Mucha gente venía a buscarlo a la nuestra», explicó su hija. Esta labor hizo que siempre estuviese cargado de papeles y carpetas y era una faceta que ayer sus familiares recordaban en el tanatorio de Valdediós con una sonrisa. Por la capilla ardiente no dejaron de pasar durante toda la jornada amigos, vecinos y compañeros de vocación, que quisieron acompañar a sus seres queridos en este momento. El propio alcalde, Alejandro Vega, quiso trasladar el pésame a la familia y expresó su «reconocimiento por su dedicación y servicio a su municipio». Miranda era, para los suyos, «un animal político».

«Memoria prodigiosa»

La política era su tema preferido de conversación y no dudaba en hablar sobre sus ideas con todo aquel que tuviera delante, aunque ya no estuviera en activo. «Era exagerado lo que hablaba con la gente. Eran muy extrovertido», aseguraron. Destacaba su «memoria prodigiosa», que fue perdiendo poco a poco con el paso del tiempo. Le gustaba mucho el latín, idioma que habló hasta sus últimos días. Asimismo era un ferviente católico: «Sabía más de la iglesia que el cura».

Hoy, a las 12.30 horas, en la iglesia parroquial de Peón, se rezará un responso de cuerpo presente. A continuación, tendrá lugar su inhumación en el cementerio. Mañana el funeral será a las 13 horas en dicha parroquia.

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