La fuente del Ordoño de Cardo, nueva área recreativa

Los vecinos responsables de la recuperación de la fuente del Ordoño. /  A. G.-O.
Los vecinos responsables de la recuperación de la fuente del Ordoño. / A. G.-O.

Los vecinos de La Ren han trabajado durante cinco meses para recuperar el bebedero y han colocado junto a él un hórreo y un puente

A. G.-OVIES CARDO.

Cinco meses han tardado los vecinos de La Ren, en la parroquia gozoniega de Cardo, en darle una nueva vida a la fuente del Ordoño. Un trabajo intenso que concluyó ayer con una gran comida de confraternización en la que participaron más de doscientas personas. Un puente, un hórreo y una parrilla acompañan ahora el tradicional bebedero, que se encontraba «totalmente enterrado». Fue el concurso de fuentes enramadas puesto en marcha hace dos años por el Ayuntamiento de Gozón lo que fomentó esta peculiar iniciativa que ha movilizado a toda la localidad.

«Empezamos el 22 de abril y acabamos justo el viernes», explica Roberto Álvarez, coordinador de los trabajos. La obra consistió en sacar la fuente a la luz, construir de nuevo el bebedero, instalar un depósito de agua -por si algún día fuese necesario-, hacer el hórreo y el puente. Esta última construcción fue una idea de última hora. «Alguien dijo que era lo único que faltaba», apunta Álvarez. Todo ello está elaborado con piedra de una casa vecina y con madera.

La obra ha podido llevarse a cabo gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Gozón y el apoyo de los vecinos, quienes han realizado aportaciones económicas de manera desinteresada. «El objetivo del concurso era recuperar una tradición e involucrar a los vecinos para recuperar parte de nuestro patrimonio. Para el Ayuntamiento, y en especial para mí, es una satisfacción ver que hemos alcanzado un éxito tan grande», reconoció el concejal de Cultura, Manuel Hernández, quien ayer acudió a la inauguración junto al alcalde, Jorge Suárez.

Esta colaboración acabó, como no podía ser de otra forma, con una gran fiesta junto a la nueva área recreativa. Más de doscientos vecinos y foráneos se reunieron para celebrar la gran labor, comer y disfrutar de la jornada, que estuvo amenizada por el grupo Samba. «Esta iniciativa ha servido, además, para que muchos nos conociésemos. Antes de esto no teníamos ni relación», afirmó Álvarez, muy contento con este final en forma de hermandad.

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