La gala de la caza y la pesca de Coaña lamenta la falta de relevo generacional

Los alcalde de la comarca junto a los homenajeados. /  D. S. FUENTE
Los alcalde de la comarca junto a los homenajeados. / D. S. FUENTE

La media de edad en las cuadrillas de cazadores supera los 56 años, y el número de licencias se ha visto disminuido hasta las 11.500 en Asturias

DAVID SUÁREZ FUENTE NAVIA.

Por séptimo año consecutivo el Ayuntamiento de Coaña rindió ayer homenaje a la caza y la pesca en una gala en la que participaron 169 personas y en la que se rindió homenaje a las cuadrillas de la comarca que más ejemplares abatieron la pasada temporada, consiguiendo el primer premio la cuadrilla franquina de Valentín quien abatió medio centenar de ejemplares. El segundo puesto fue para el grupo de Ponticiella que acabó en la pasada temporada con 39 jabalís, quedando en tercer lugar la cuadrilla de Coaña con 34 animales abatidos.

Además se rindió homenaje a Segismundo Rodríguez de Porcía, cazador de arte mayor, y al gijonés Carlos Luis Fernández Barquín, todo un experto en la caza de pluma que «llevo practicando desde los 18 años», dijo este veterano, quien asegura que se aficionó en este deporte «de la mano de José Crespo, el mejor cazador de Asturias».

En el apartado de pesca el primer galardón lo recibió Alejandro Pérez, quien capturó el campanu de Asturias en 2017, y al que también se le hizo una mención especial. Su sobrino, Miguel Pérez, fue galardonado a sus 23 años con el segundo premio, seguido del naviego Leopoldo Méndez, quien obtuvo el tercer premio de la pesca 2018.

Antes de la gala el biólogo y cazador Juan Carlos del Campo, dio a conocer la historia reciente de la caza en Asturias, cuyo futuro «es incierto», dijo quien fue durante 37 años funcionario del Principado.

Los cazadores mostraron su preocupación ante el relevo generacional, y es que «las licencias han bajado», dijo Del Campo, explicando que en 2018 apenas hubo 11.500 licencias frente a las 40.000 de 1983, un descenso que consideró «alarmante». La media de edad en las cuadrillas va en aumento, pasado de los 39 años en 2002 a los 56 años en 2016. Los asistentes a la gala, no quisieron perder la oportunidad para preguntar que pasaría si no existiesen los cazadores, a lo que este funcionario jubilado dio rápida respuesta «si no se cazase había que contratar a alguien que lo hiciese». A lo que los cazadores, de manera espontánea gritaron «que nos paguen a nosotros».

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