Hallan frescos en la capilla de Susacasa durante los trabajos de conservación

Obras de construcción del muerete exterior para proteger el edificio del paso de tractores. / P. G.-P.
Obras de construcción del muerete exterior para proteger el edificio del paso de tractores. / P. G.-P.

El dueño de la ermita, que data del siglo XII, ha paralizado las obras para que los técnicos de Patrimonio regional analicen las pinturas

PEPE G.-PUMARINO LUANCO.

«Los vaticinios del historiador gozoniego Gerardo Díaz Quirós indicando que este edificio daría muchas sorpresas se van cumpliendo». Lo recuerda Leonardo Fernández Sirgo, propietario de la capilla del siglo XII dedicada a San Miguel y Santa Dorotea, en Susacasa (Gozón), tras la aparición de unas pinturas en el ábside. Ante este hallazgo, ha ordenado a los obreros la paralización de los trabajos de restauración del suelo para que los técnicos del Servicio de Patrimonio Histórico de Asturias puedan estudiar las pinturas.

Pero su compromiso y esmero por el sostenimiento de este Bien de Interés Cultural (BIC), herencia de su familia, no queda ahí. Desde 2004 -fecha en la que volcó todos sus recursos para evitar la ruina segura del que está datado como el edificio románico más antiguo del concejo- no cesa en su empeño por rescatar y conservar los tesoros históricos que guarda. Asesorado en todo momento por los arqueólogos de la Consejería de Educación y Cultura, progresa de manera notoria en su recuperación.

Tras una primera fase que consistió en el vaciado de toda la cubierta y su reposición con madera de castaño, ahora centra el proyecto en la construcción de un murete que proteja a la capilla del tránsito de maquinaria agrícola por sus inmediaciones. Unos trabajos en los que lleva invertidos más de 30.000 euros, aunque finalmente pudo acceder a una ayuda pública destinada a la conservación de los BIC de 11.000 euros.

«Debo poner por delante que gracias al asesoramiento del historiador Gerardo Díaz Quirós y de los arqueólogos de la consejería María Hernández y José Antonio Fernández de Córdoba no tiré la toalla», indica. Y es que el esfuerzo económico que viene realizando supera los recursos personales de los que dispone. «He tenido que renunciar a cuestiones incluso relacionadas con mi salud para destinar el dinero a esta obra», comenta e insiste en la necesidad de que este cometido «no puede ser solo mío. Debe ser un edificio histórico de Gozón y para los gozoniegos». Lamenta que ni tan siquiera el Ayuntamiento le haya eximido del pago de una tasa por el proyecto de conservación.

Reconocimiento

Ahora, el área municipal de Cultura, tras crear un galardón para premiar el esfuerzo de los propietarios de bienes patrimoniales del concejo, ha decidido concederle esta distinción. Un reconocimiento que, pese a su insistencia en no querer ser protagonista de nada, acepta con satisfacción.

El edificio fue vendido a su padre en el año 1957. La decisión fue adoptada por el Arzobispado tras perder la capilla su condición religiosa. Con anterioridad fue una escuela rural y después su vivienda natal. El edificio -de forma cuadrada y bóveda de cañón apuntado- conserva un arco triunfal. Su ornamentación es muy sencilla y dispone de siete canecillos toscos de formas geométricas. Se cree que algunos de sus elementos, como son el pórtico y la pila bautismal, fueron trasladados a la actual iglesia de Nembro. Otros datos que rodean su historia es que acogió el primitivo salón de plenos de la Puebla de Gozón y en ella se llevó a cabo, en 1638, la votación para elegir la patrona del Principado y del obispado de Oviedo, según Gerardo Díaz Quirós.

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