«El hombre de Neandertal tenía en Llumeres la materia prima que necesitaba»

Una treintena de personas participaron en la ruta, que salió del Cabo Peñas. /  A. G.-O.
Una treintena de personas participaron en la ruta, que salió del Cabo Peñas. / A. G.-O.

El edil de Cultura de Gozón muestra en una visita guiada a las antiguas minas piezas del Paleolítico que descubrió durante unas obras

A. G.-OVIES LUANCO.

Una raedera, un hendidor o un bifaz (tallada por las dos caras). Todas ellas son piezas del Paleolítico descubiertas en su día por el edil de Cultura de Gozón, Manuel Hernández. Las encontró durante las obras de la carretera que une Candás y Luanco. En aquel momento avisó al Principado y el Gobierno regional envió a un arqueólogo para comprobar los restos. Finalmente los trabajos siguieron adelante y el concejal recuperó todo aquello de lo que fue capaz. Estos vestigios, según indica, muestran la presencia del hombre de Neandertal en la costa asturiana hace más de 40.000 años.

La treintena de personas que ayer participaron en la ruta organizada por el Ayuntamiento de Gozón desde el Cabo Peñas hasta la antigua mina de Llumeres pudieron ver en primera persona el estado de estas piezas. Todas ellas fueron elaboradas con cuarcita, que puede llegar a tener más de quinientos millones de años. «Aquí tenían la materia prima que necesitaban», explicó Hernández, quien se encargó de hacer de guía y detallar las distintas características geológicas y geográficas de la zona a lo largo de tres kilómetros.

El recorrido comenzó en la Punta de La Gaviera. Allí, en un principio, el monte era comunal hasta que fue adquirido por el primer farero de Cabo Peñas. «Está al abrigo de los vientos, lo que le convierte en un mejor suelo», afirmó Hernández. El edil destacó que el Cabo Peñas se encuentra en una rasa de cien metros, la de mayor profundidad de la zona. De ahí, que el único agente capaz de modificar la zona sea el mar. El entorno todavía permite ver restos del antiguo macizo de la zona occidental asturiana, el cual llegó a formar una cordillera «tan grande como el Himalaya». No faltó tampoco una explicación sobre la vegetación, en la que destacan la rebolla, algunos abedules o sauces. Pueden verse también pinos, plantados en la época de postguerra y que no llegaron a proliferar al no encontrarse en un entorno propicio para ello.

La ruta finalizó en las antiguas minas de Llumeres cerradas en 1967 debido al agotamiento del mineral y las dificultades técnicas que presentaba su extracción. «Ahora son unas ruinas, pero hay que tener en cuenta que durante más de cien años dieron trabajo a los vecinos del municipio», recordó el concejal. La minería fue, junto con la agricultura y la ganadería, la forma de vida de muchos vecinos de la parroquia.

Esta iniciativa está enmarcada en una serie de visitas culturales promovidas desde la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Gozón. Su objetivo es acercar el patrimonio del concejo a los ciudadanos tocando, viendo y caminando. «Es la mejor forma de conocerlo», asegura Hernández, quien está pensando ya nuevas rutas para los próximos meses.

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