El incendio de una estufa eléctrica deja dos intoxicados por humo en Salinas

Restos de enseres quemados en el incendio.
Restos de enseres quemados en el incendio. / PATRICIA BREGÓN

El perro fue quien alertó de las llamas en el salón de la vivienda, que fueron sofocadas de madrugada por los Bomberos

S. GONZÁLEZ SALINAS.

Una estufa eléctrica podría ser el origen del fuego que calcinó ayer parte de un piso en Salinas, dejando a dos personas intoxicadas por el humo producido por las llamas. El suceso se produjo ayer de madrugada en el primer piso del edificio número dos de la calle Luis Treillard.

La llamada de alerta al Servicio de Emergencias se produjo a poco después de las cuatro de la mañana, y de inmediato se movilizó a efectivos de Bomberos hasta el edificio. En este primer aviso se indicaba que estaba quemando una vivienda en la primera planta y que el humo se extendía ya a los pasillos del inmueble. Junto a los Bomberos se movilizó a una patrulla de la Policía Local de Castrillón, que también se trasladaba al lugar de los hechos.

Las llamas calcinaron el salón de la vivienda, en el que se encontraba la estufa eléctrica. El fuego no llegó a afectar a otras estancias del inmueble. La alerta del incendio la dio el perro de la casa con sus ladridos. Los dos intoxicados son una mujer de 51 años y un hombre de 36 años.

Hasta la vivienda se trasladó una dotación de Bomberos de Avilés y otra de Pravia, aunque esta no tuvo que intervenir en la extinción, que fue rápida ya que se daba por concluida la salida a las 5.37 horas, con el regreso de los efectivos a la base.

Los dos vecinos resultaron afectados por la inhalación de humo. Ambos fueron atendidos en el lugar de los hechos por los médicos del centro de atención primaria de Piedras Blancas y, posteriormente, por los sanitarios trasladados hasta el inmueble. Aunque su estado no era grave, fueron trasladados al Hospital San Agustín para una mejor valoración. Fueron dados de alta horas después.

Muchos de los vecinos del edificio afectado se enteraron del suceso por la mañana al sentir los restos del humo y del olor dejado por los enseres quemados. Además, los pasillos del primer piso se encontraban llenos de hollín. «No me enteré de nada, por la mañana noté el fuerte olor pero no sabía de donde venía», explicaba una de las inquilinas del edificio. En el portal se podían ver ayer por la mañana los restos de objetos quemados mientras que la vivienda mantenía todos sus ventanales abiertos para su ventilación.

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