Inician una recogida de firmas para pedir el arreglo de la cala Samarincha

Paloma Arias, con María Paz e Isabel Alonso, dueñas de la tienda de ropa Covadonga. / A. G.-O.
Paloma Arias, con María Paz e Isabel Alonso, dueñas de la tienda de ropa Covadonga. / A. G.-O.

Paloma Arias, vecina de la zona, ha comenzado una campaña para instar al Ayuntamiento de Gozón que exija a Costas el arreglo del dique

ALICIA G.-OVIES LUANCO.

La dificultad para acceder a la cala de Samarincha, en Luanco, supone un obstáculo para la reparación del socavón provocado a principios de marzo por el impacto del mar. El dique se encuentra desde entonces desprotegido de la acción de las olas, que no dejan de erosionar la piedra.

Paloma Arias, vecina del entorno, se ha propuesto acabar con esta situación y ha iniciado una recogida de firmas para instar al Ayuntamiento de Gozón que exija a la Demarcación de Costas -responsable de los terrenos- la reparación del muro. «Los vecinos estamos desesperados, por eso comenzamos esta recogida», afirma.

Los padres de Arias recibieron hace más de setenta años una concesión de Costas para la construcción de un muro que protegiese las viviendas de la acción del mar. Con el paso del tiempo, los dueños cedieron un tramo de terreno para permitir a los vecinos del concejo acceder a la cala de Samarincha. Desde entonces, el Ayuntamiento ha instalado bancos y una ducha para adecuar el entorno para los usuarios. «Costas nos ha dado permiso para arreglar el socavón, pero no tenemos ese dinero. Además, es una playa de uso público», explica.

Uno de los vecinos, ante la inacción de las administraciones, decidió hace unas semanas rellenar por su propia cuenta el socavón. Una acción agradecida por el resto de residentes, pero que no ha tenido el resultado esperado.

«Al día siguiente vino un nuevo temporal y se lo llevó por delante», recuerda Arias, quien asegura que cuanto más se tarde en realizar los trabajos, mayor será el coste.

Tampoco comparte la explicación sobre la dificultad de los accesos para poder llevar a cabo las obras. «Los vecinos estamos dispuestos a abrir nuestras casas para que pueda pasar la maquinaria», asegura. Por el momento, esta antigua profesora ha repartido por los locales de Luanco los folios para la recogida de firmas con los que espera conseguir meter algo de presión a las administraciones.

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