«Invitamos al ministro a que se tome un café en casa, a ver si aguanta el ruido»

Los vecinos se sumaron a la denuncia del Ayuntamiento ofreciendo sus testimonios y sus informes médicos.
Los vecinos se sumaron a la denuncia del Ayuntamiento ofreciendo sus testimonios y sus informes médicos. / MARIETA

Los vecinos de Trasona certifican, con informes médicos, los problemas de salud derivados de la continua exposición al ruido de la autovía

S. GONZÁLEZ TRASONA.

El zumbido que producen los miles de coches que circulan a diario por la autovía AI-81 a su paso por Trasona se han convertido no solo en una constante en la parroquia, sino en un problema grave para los vecinos que los soportan desde hace cuarenta años. El trazado escogido para construir la autovía 'Y' hasta Avilés, no solo partió en dos el pueblo de Trasona, sino que se convirtió en la peor pesadilla de quienes allí vivían y de los que residen actualmente.

Hoy sus vecinos siguen en pie de guerra contra Fomento y sus dirigentes y se han unido, sin pensarlo, a la denuncia que el pasado miércoles presentaba el Ayuntamiento de Corvera contra el ente por no haber dado solución a estos problemas. Rosario Rodríguez, Bernardo Duarte y Dolores Rodríguez son tres de los afectados por los ruidos constantes de la carretera y con sus informes médicos que atestiguan sus dolencias se han ofrecido como testigos de esta «tortura» que supone la vía. Estés más cerca o menos de la autovía, el ruido se escucha igual aunque a las horas puntas se hace «insoportable».

Los informes y mediciones municipales son clarificadores: en todas las franjas horarias se superan los decibelios permitidos por Ley. «Hay horas puntas y las notas aunque estés durmiendo. A las seis de la mañana, aunque tengas las ventanas cerradas, oyes pasar los coches de los trabajadores que van a incorporarse a sus puestos, y ya si dejas de casualidad algo abierto es horrible», comenta Rosario Rodríguez, cuyo jardín cuenta con vistas directas a la autovía. Igual pasa a última hora de la tarde, aunque tal y como reflejó el informe técnico «en todos los puntos estudiados, trece, se superaron los límites por la noche».

Y es que según relatan los propios vecinos, el ruido no cesa a ninguna hora del día. «Los problemas de salud son uno más en nuestro día a día. Es que directamente no puedes estar en tu casa tranquilo ni abrir las ventanas porque es ensordecedor», relata Bernardo Duarte, cuya vivienda está situada en un quinto a cincuenta metros de la carretera pero aún así, «el ruido te llega de lleno y te impide mantener una conversación normal en familia». Igual que ellos dos, Dolores Rodríguez ha aportado sus informes médicos, en los que un especialista corrobora sus problemas de audición, que alcanzan el 75% en su oído derecho.

No fue fácil el camino hasta conseguir que un facultativo certificase los problemas que sufren al estar permanentemente expuestos al ruido. «No se puede asegurar con rotundidad que el ruido nos cause la sordera u otro tipo de problemas, pero si que los médicos nos dicen que nos agrava los problemas que tuviéramos de antes», explica Rosario Rodríguez.

La sordera es un mal común en Trasona, Bernardo Duarte tiene diagnosticada una pérdida de audición del 25% en cada oído. «Lo peor es que todo esto lo saben desde hace años porque el que menos lleva padeciéndolo quince años, algunos incluso desde la construcción de la autovía», recalca Duarte. Por el Ministerio de Fomento han pasado diferentes responsables en estas cuatro décadas, personas que con la denuncia municipal se intentará poner nombre y apellidos. «Hemos enviado escritos y quejas a infinidad de personas sin que nadie nos prestara atención. Como somos una población pequeña en un concejo pequeño nos ignoran y es algo totalmente injusto», apunta Dolores Rodríguez.

Por la casa de Rosario han pasado responsables de diferentes gobiernos, incluidos algunos de fuera de la región, y a todos les dice lo mismo, «no se sabe lo que se sufre hasta que están aquí. Al ministro o a Rajoy les diría que vengan a casa a tomar un café y ellos mismos comprueben el ruido que hay constantemente», insiste. La denuncia en Fiscalía es un paso más en su lucha por buscar soluciones. «No tenemos esperanzas porque siempre nos hemos encontrado con un no por respuesta pero no nos podemos quedar de brazos cruzados», comentan los tres vecinos.

Las reclamaciones pasan por la instalación de paneles que mitiguen el ruido, el cambio del asfalto o la reducción de la velocidad en el tramo entre el centro comercial Parque Astur y Avilés. «Puede que algunas sean medidas impopulares pero el resto de la gente debería entender el calvario que vivimos antes de criticar que pidamos que en vez de a 120 kilómetros por hora se circule a setenta», apunta Dolores Rodríguez.

A la espera de que Fiscalía se manifieste sobre la denuncia, los vecinos están dispuestos a llevar ante ellos su historial médico, pero sobre todo su testimonio de días y días escuchando únicamente ruido.

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