San Isidro no para la lluvia en el desfile de carrozas

Carroza preparada por San Martín de Laspra. / JOSE PRIETO
Carroza preparada por San Martín de Laspra. / JOSE PRIETO

El mal tiempo desluce el día grande de las fiestas dedicado a las asociaciones vecinales de las parroquias de las zona rural | El Ayuntamiento entrega el distintivo de Güelo y Güela de Castrillón a Manuel Vázquez y María García

S. GONZÁLEZ PIEDRAS BLANCAS.

Los paraguas se convirtieron ayer en el mayor aliado de las fiestas de San Isidro. El día grande de la feria, protagonizado desde hace dos décadas por el desfile de carrozas, amaneció bajo un intenso manto de lluvia, que no dio tregua durante la mañana.

A pesar de eso, las asociaciones de vecinos de las parroquias rurales decidieron desafiar al agua y no suspender el desfile que salió de la Plaza de Europa. Con sus xarrés, carros y carrozas engalanaron las calles de Piedras Blancas y rindieron homenaje a los oficios tradicionales y al campo.

Los más pequeños volvieron a ser los protagonista de la jornada matinal, ataviados con sus trajes regionales, también dejaron de lado el frío y la lluvia para lanzar decenas de caramelos a los espectadores. La meteorología también hizo que fueran menos las personas que este año se animaron a seguir el recorrido del cortejo. Muchos de ellos se atecharon en los portales y bajo los aleros de los edificios para disfrutar de las creaciones de esta edición.

La fiesta de San Isidro es en sí misma un homenaje a la zona rural de Castrillón, que tiene en su Feria del Campo la mejor exposición. La veintena de puestos de productos y artesanía recibieron ayer la visita de muchos de los vecinos de las parroquias rurales que bajaron a la capital para disfrutar del día grande.

Antes de despedir esta edición, el Ayuntamiento entregó los distintivos Güelo y Güela de Castrillón, que este año se llevaron Manuel Vázquez, de 96 años, y María García, de 91 años. Ambos residentes de Piedras Blancas. El acto de entrega tuvo lugar bajo la carpa de la feria del campo, al resguardo del frío, aunque no hacía falta, porque los familiares de ambos distinguidos se encargaron de darles todo el calor y el cariño necesario durante el evento.

El punto y final de las fiestas lo puso la música, gran protagonista del programa festivo durante todo el fin de semana. Estaba previsto que la verbena estuviese amenizada por la orquesta gallega Olympus.

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