La lluvia suspende la procesión del Santo Entierro en Villaviciosa

Acto del desenclavo en el interior de la iglesia de Santa María./ARNALDO GARCÍA
Acto del desenclavo en el interior de la iglesia de Santa María. / ARNALDO GARCÍA

Cientos de fieles siguieron el sermón del Desenclavo desde el interior de la iglesia

EUGENIA GARCÍA

A las siete de la tarde de este Viernes Santo, los cofrades de Villaviciosa miraban al cielo confiando en que diese tregua a la procesión del Santo Entierro, pero la lluvia acabó por cancelar una de las procesiones más esperadas de la Semana Santa maliaya.

«Casi es mejor que llueva desde por la mañana, para evitar esta incertidumbre» comentaba Daniel Rodríguez, vicepresidente de la Cofradía de Jesús Nazareno. Habían previsto acortar el recorrido, pero finalmente, para decepción de los fieles, hubo que suspender el cortejo.

Aún así, el Viernes Santo de Villaviciosa no perdió la emotividad que lo caracteriza. El paisaje litúrgico del Descendimiento de la Cruz se celebró en el interior de una iglesia de Santa María abarrotada de fieles, que escuchaban en silencio sepulcral las palabras de José María Hevia, canónigo de la Catedral de Oviedo.

Mientras éste iba narrando el calvario de Jesús en la cruz, cuatro nazarenos despojaban ceremoniosamente al cuerpo del título, la corona y los tres clavos de las manos y los pies. Durante el sermón, el canónigo animó a los fieles a «quitar clavos», a despojarse de los «clavos y espinas invisibles que crucifican a mucha gente».

Clavos como la droga, la ignorancia o el hambre que para el orador atenazan y esclavizan como los que sujetaban a Jesús. E igual que desclavaban a Cristo liberándolo de la cruz, instigó a «desenclavar a los enfermos incurables, a los inmigrantes, a los alcohólicos», para conseguir «la libertad que sólo da el amor».

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