La magia del Ewan enciende Salinas

Inicio de los conciertos, con el público sentando en el suelo, esencia del Ewan. / Marieta Álvarez

El festival se estrena en La Vegona con gran ambiente y la aprobación de los artistas invitados

M. PICHEL

Si hay un músico que se ha convertido en parte esencial del festival ‘Songs for an Ewan day’ ese es el santanderino Marcos Cao. El ex de La sonrisa de Julia se confiesa un enamorado del festival: «He participado en todas las ediciones, para mí es una cita ineludible, que estoy esperando todo el año». Y tampoco faltó ayer, en el estreno de la nueva ubicación en La Vegona, a la entrada de Salinas, dejando atrás el pinar. «Todavía me acuerdo cuando empezó, en caseta de surf, lo he visto crecer. Es muy especial para todos los que formamos parte de él», recordaba, mientras que la magia, la comunión con el público, fluía de nuevo. La organización, pese a la premura por tenerlo todo a punto, mantiene la magia, aunque ayer fallaron las luces del recinto, lo que retrasó el inicio de los conciertos y dificultó la visibilidad de los artistas.

Un sendero enmarcado con velas conducía hacia el rincón escogido. Lo primero que se encontraban los asistentes eran las siete ‘food trucks’, con bocadillos, especialidades tailandesas, japonesas, mexicanas... Camino del escenario, en donde Marcos Cao seguía a Pianet y Brian Hunt, y precedía a Ramón Mirabet. «Estoy contentísimo con los grupos que me ha tocado compartir cartel. A Ramón Mirabet lo conocí en el festival del año pasado, y es una pena que suene tan poco fuera de Cataluña. Brian Hunt es un clásico, y Pianet, me encanta su banda», agradecía Cao, que reconoce que vio peligrar el festival. «Este año en principio no iba a tocar –confesaba–, iba a venir de público. Nos enteramos que podría suspenderse, y le dije a Juan –Luis Suárez– que si hacía falta, venía sin cobrar. Al final aquí estamos, y he ensayado más que nunca, lo he preparado a conciencia para estar a la altura». Aseguraba, además, que la nueva localización también le gusta: «El pinar es único, aquel anfiteatro natural, pero en otros aspectos, este espacio es mejor».

Él es un enamorado de Asturias, en el ovetense Campus del Milán estudió Filosofía, y allí conoció a la que hoy es madre de sus hijos, y que dio nombre a su anterior grupo, La sonrisa de Julia. «Vengo mucho a Salinas, esta es mi segunda casa», resaltaba, otorgando un valor trascendental a un festival que considera «una parte esencial» de su carrera. Su música, sus canciones, muy guitarreras, con algunas versiones para la ocasión, como el ‘Ojalá’ de Silvio Rodríguez, encaminaron el ecuador del concierto, que finalizó con un ‘Hey Jude’ de The Beatles cantado a coro por todos los grupos.

Hoy, Marcos y su grupo se visten de Billy Boom Band, para tocar a las 13 horas para los niños, un previo a la segunda sesión de conciertos, que comienzan a las 21 horas.

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