Los manantiales siguen fluyendo en Quintueles

Algunos voluntarios trabajan en la fuente El Cura. / A. M.
Algunos voluntarios trabajan en la fuente El Cura. / A. M.

Retiran los restos de barro acumulado, desbrozan la maleza y colocarán un caño y varios soportes de madera nuevos La Asociación de Vecinos San Clemente organiza la limpieza de las fuentes

A. G.-OVIES QUINTUELES.

Los vecinos de la parroquia maliaya de Quintueles se han puesto manos a la obra para intentar conservar y mantener las fuentes que quedan en la localidad. Durante varios días limpian los surtidores y desbrozan las zonas cercanas, así como los alrededores de las antiguas escuelas, donde actualmente está ubicada la sede de la Asociación de Vecinos San Clemente. Son ellos los que promueven desde hace casi veinte años esta iniciativa, que se pone en marcha con la llegada del buen tiempo y dura varias horas.

El proceso es siempre el mismo: cada uno pone a disposición de la actividad las herramientas con las que cuenta y poco a poco se van adecentando las distintas fuentes. «Yo llevé una desbrozadora; Adolfo Martínez, un recortasetos y Arigimiro Blanco, las herramientas para recoger», explica Joaquín García, vocal de la asociación. La parroquia ha ido perdiendo con los años parte del patrimonio con el que contaba y el que queda actualmente es muy poco usado por los vecinos. «Tratamos de que no se pierdan. La fuente La Peña, por ejemplo, está en un paraje precioso», explica.

Una de las que todavía se mantiene es la fuente L'Abolenga, ubicada entre Capellania y Cazamular. Según explican desde la asociación, «por el momento ha quedado limpia, tan solo falta poner unos soportes de madera nuevos», ya que los actuales tienen más de catorce años. Además, las condiciones meteorológicas han hecho mella en ellos y han acabado por pudrirlos.

Otra de las instalaciones en la que han trabajado es la fuente'l Sevillanu, ubicada en el barrio de Friuz. En este caso, «ha perdido el caño y el agua sale por debajo del lavadero». Una situación que requiere de un trabajo más complejo para poder solucionarlo.

Tampoco han faltado las labores de conservación en la fuente del Cura, ubicada en San Clemente. Allí los voluntarios no han dudado en meterse hasta los tobillos en el agua para retirar los restos de barro que se habían ido acumulando en el fondo. Además, han desbrozado toda la zona cercana y la maleza que se iba introduciendo en el propio lavadero. Este era uno de los surtidores con más agua de toda la parroquia.

Tareas pendientes

La labor realizada de forma altruista por la asociación de vecinos es apoyada por los residentes de la parroquia, quienes creen que «merece la pena mantener y recuperar este patrimonio físico y cultural». «Siempre solemos hacerlo antes del verano, que es cuando viene más gente. Es una forma de promocionar el pueblo», afirma García. En está ocasión, les ha quedado trabajo por hacer. «Quedan muchas más cosas por arreglar, pero este verano ya no podemos seguir con ello», reconoce Martínez, presidente de la entidad. Entre las faenas que esperan está la limpieza de la senda hacia La Ñora, abierta recientemente.

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